En el mes de agosto del año 2000 Microsoft anunció la muy esperada disponibilidad de su programa lector de libros digitales, denominado MS Reader. El programa es gratuito y puede descargarse desde su página Web (http://www.microsoft.com/reader). En esta misma página se dan algunas instrucciones para su uso y un enlace a la principal distribuidora americana de libros, Barnes and Noble, en cuyas páginas Web ya existen libros digitales a la venta, legibles con el nuevo programa.
La noticia sería muy positiva para la comunidad de personas ciegas o con baja visión si este lector nos permitiese acceder a los libros que se irán publicando para él, pero se convierte en negativa al comprobar que no permite a los lectores de pantalla leer su contenido, ni trasladar el texto a otros formatos. El resultado, en consecuencia, es del todo inaccesible. Las características del lector, que a continuación se comentan, son una ducha de agua fría para nuestras esperanzas.
El MS Reader está especialmente diseñado para facilitar a Microsoft y a las empresas editoriales y distribuidoras un negocio lucrativo, garantizado mediante el control completo sobre el uso que los compradores pueden hacer de los libros adquiridos. Se han tomado todas las medidas necesarias para garantizar que el nuevo negocio de la publicación digital, que se supone de gran futuro, quede bajo el control de Microsoft y sus asociados. La primera medida es el formato utilizado por el MS Reader, que es propietario en vez de standard. Aunque Microsoft era uno de los patrocinadores de la iniciativa "Open e-Book (OEB)", su lector no respeta las especificaciones publicadas por el grupo OEB; las adapta y modifica con la clara intención de forzar a la industria editorial a usar su formato si desea aprovechar la gratuidad del nuevo lector.
La siguiente medida es que para comprar libros con el nuevo formato los lectores deben registrarse en las bases de datos de Microsoft a través de un proceso llamado "activación" del lector, sin el cual no pueden descargarse libros en el mismo. Naturalmente, Microsoft garantiza que no hará uso inapropiado de toda la información que exige dar para realizar esta activación. Cuando un lector MS Reader está activado ya se pueden comprar libros digitales por Internet para él, pero exclusivamente para el ordenador en que se ha realizado la activación. Los libros así comprados y registrados quedan protegidos dentro del programa MS Reader que los ha descargado y no se pueden sacar del mismo para importarlos desde cualquier otro programa de lectura, incluido otro MS Reader instalado en un ordenador distinto.
Para entender mejor el funcionamiento del MS Reader interesa saber que los libros descargados por uno de estos lectores son encriptados (cifrados) durante el proceso de descarga, de forma tal que sólo los puede descifrar el propio lector que los descargó, y no es posible su traslado a ningún otro programa lector. Este "secuestro" de un libro digital dentro de su lector MS Reader explica por qué se ha diseñado de forma explícita para que sea inaccesible por los programas lectores de pantalla, ya que si se permitiese que otro programa leyese el contenido que visualiza el MS Reader, podría servir para copiar los libros que guarda cifrados. Curiosamente, Microsoft obliga a todos los programas que se ejecutan bajo alguna versión de Windows a usar la biblioteca de funciones MSAA (Microsoft Active Accessibility) para considerarlos cumplidores de los standards de usabilidad de dichos sistemas, y en cambio ha programado el MS Reader de forma deliberada para que sea inaccesible. Es evidente que el MS Reader protege los derechos de autores, editores y distribuidores con estas medidas, pero lo hace a cambio de vulnerar los derechos de los posibles compradores.
De lo dicho se deduce fácilmente que Microsoft ve más lucrativa la venta de libros digitales que la venta de software y que regala su programa MS Reader para conseguir cobrar a las editoriales y distribuidoras una tasa por todos los libros que se vendan para este lector. Usa su posición de privilegio en el sector informático para diversificar su negocio entrando como comisionista en el sector editorial.
Para completar este análisis de la situación debe añadirse que Microsoft es consciente del daño que causa a la comunidad de discapacitados visuales y ha tomado algunas medidas para intentar paliarlo. La solución al problema es insuficiente por tardía y discriminadora. La propuesta se basa en que en futuras versiones del MS Reader se soportarán formatos de audio digital. Aunque no está claro todavía cual será exactamente este formato, Microsoft ha firmado un acuerdo de transferencia de tecnología con las dos empresas que están desarrollando programas para producir y reproducir libros en el formato DAISY (la sueca Labyrinten y la americana isSOUND.com). DAISY está especialmente diseñado para ciegos y baja visión, aunque no es de esperar que Microsoft respete exactamente este standard. Además ha incluido a la empresa editora de libros hablados Audible entre las asociadas a su proyecto. A pesar de ello, y como se decía antes, la solución no es satisfactoria por tardía (no hay fecha para la versión de MS Reader capaz de soportar formatos de audio) y sobre todo por discriminatoria, porque de nuevo nos tenemos que conformar con el hecho de que los libros "normales" no son accesibles y que tenemos que conformarnos con los libros que se publiquen en formatos especiales, en este caso en audio digital, que serán siempre muchos menos, más caros de producir y por tanto más caros también para el comprador. La única solución aceptable es que todas las publicaciones digitales sean accesibles para las personas ciegas o con baja visión desde el mismo momento de su publicación.