Estas líneas se escribieron de forma más dispersa como mensajes enviados a la lista de correos Dolphin_En_Castellano donde se discutía el tópico "JAWS versus Hal". Este tópico había sido elegido como el más interesante de todos los propuestos en una encuesta que tuvo lugar entre los miembros de dicha lista. Como estos dos lectores de pantalla, JAWS y Hal, están íntimamente ligados a la historia de nuestra fundación, pareció interesante contar cómo se han tenido en consideración a lo largo de casi una década para destacar así sus distintas características y su evolución. Como el relato no se limita a estos dos lectores de pantalla y también trata de otras adaptaciones importantes, incluidas algunas con funciones de magnificación, se ha ampliado el título del trabajo para que refleje mejor su contenido.
Es difícil hacer una comparación científica, o por lo menos objetiva, de dos lectores de pantalla como JAWS y Hal. La causa más importante de esta dificultad es que no hay personas que usen los dos productos a la vez y con el mismo nivel de habilidad en ellos. Los pocos usuarios de JAWS que quieran compararlo con Hal tratarán de reproducir en Hal de forma lo más exacta posible lo que hace JAWS y viceversa, sin tratar de adaptarse a la forma de trabajar del otro producto, y la gran mayoría pensarán que "más vale malo conocido que bueno por conocer" y no estarán dispuestos a realizar el esfuerzo de un cambio de esta índole. Por estas razones una comparación entre estos productos interesa solamente a los que tienen que empezar a usar por primera vez un lector de pantalla y en estos casos el afectado no tiene capacidad para hacer la comparación; bastante tiene con llegar a poder usar uno de estos complicados productos y se tiene que conformar con hacer lo que le aconsejan sin libertad de elección.
Por lo tanto, no somos los usuarios los que podemos realizar con suficiente conocimiento estas comparaciones, que son propias de las organizaciones que se dedican a la rehabilitación de las personas con discapacidad visual. En los países de habla hispana apenas existen estos centros de rehabilitación visual que incluyan entre las ayudas que distribuyen adaptaciones informáticas. En España, por ejemplo, no existe ni un sólo centro de rehabilitación visual con esta capacidad y a través de las tiendas y departamentos de tiflotecnología de la ONCE sólo se puede conseguir adquirir uno de estos productos, el JAWS, sin ninguna posibilidad de probar otras alternativas. En consecuencia, falta la experiencia necesaria para realizar la comparación entre JAWS y Hal, que ha sido el tópico más votado entre todos los propuestos para ser debatidos en la lista de correos sobre los productos de Dolphin en castellano.
Dado el interés que despierta el tema y ante la imposibilidad de poder lanzar un proyecto específico en el cual terapeutas visuales realicen la comparación, puede ser útil contar la experiencia de la Fundación de Ciegos Manuel Caragol (FCMC), que se dedica desde 1995 a promocionar el uso de la informática como herramienta de ayuda para que las personas con discapacidad visual accedan a la información. Para poder realizar su misión, la FCMC ha buscado siempre los productos informáticos más útiles para que ciegos y personas con baja visión puedan usar un ordenador. Aunque no se ha podido probar toda la oferta existente ni ha sido siempre posible abarcar todo lo que sería deseable, su experiencia es posiblemente una de las más completas que se han conseguido en los países de habla hispana. Describir la experiencia de la FCMC en el empleo de JAWS y Hal será el objetivo de una serie de informes que se van a enviar a esta lista con la esperanza de que sean útiles al tema que se debate. Un objetivo secundario, que influye en el estilo con que se escribirán, posiblemente demasiado formal para una lista de correos, es publicar el texto resultante en la Web de la FCMC dentro de la nueva sección sobre productos de Dolphin que se acaba de crear y también en la ya veterana sección sobre JAWS; finalmente (esto ya se escribe en el momento de la publicación en Internet) se ha decidido, para no duplicar contenidos o colocarlos en un lugar no adecuado, integrar este documento en la sección general sobre la informática y la discapacidad visual.
Como el tema es largo, se desglosará en varias partes, que en principio serán las siguientes:
- Prehistoria: los trabajos de D. Manuel Caragol
- La búsqueda de lectores de pantalla para el entorno Windows y la elección de JAWS como base para esta función
- La adopción de JAWS por la ONCE y su influencia en los planes de la FCMC
- El proyecto de baja visión de la FCMC y la selección de los productos de Dolphin para las personas con resto visual
- Situación actual de los proyectos de la FCMC con respecto a estos productos
Es evidente que este contenido va a ser algo largo de desarrollar y también de leer naturalmente, pero espero que su utilidad compense ambos esfuerzos, el de escribirlo y el de leerlo. Espero que no se alargue demasiado lo primero para que no se pierdan los que desean hacer lo segundo.
Manuel Caragol era un ciudadano norteamericano de origen hispano que se casó con una española y al cabo de varios años de matrimonio se trasladó a Barcelona donde ya vivió el resto de su vida. Cuando ya tenía más de 70 años se quedó ciego. Su gran vitalidad y su formación como ingeniero electrónico hicieron que encontrase en la informática la herramienta adecuada para continuar activo, ya que le permitió seguir leyendo y escribiendo con ayuda de las adaptaciones informáticas que son el objeto de este artículo. La aportación de lo conseguido con su trabajo se prolonga después de su fallecimiento gracias a la fundación que lleva su nombre, la cual fue creada por su familia y por otras personas con discapacidad visual que se habían visto favorecidas por las investigaciones y desarrollos que Manuel Caragol realizó en los últimos años de su vida. Todo parece indicar que fue el primero en traer a España las versiones iniciales, tanto de Hal como de JAWS, por lo que es el protagonista directo del primer apartado de esta historia.
En aquellos años ya empezaba a ser habitual el empleo de ordenadores personales para uso doméstico. El equipo informático más popular era el IBM PC o compatible con el sistema operativo MS-DOS. Como procesador de textos era muy habitual el uso del WordPerfect. Para las personas con discapacidad visual se habían desarrollado ya soluciones basadas en la magnificación del contenido de la pantalla, el uso de voz sintética y los dispositivos de salida en alfabeto Braille. Como Manuel Caragol era ciego total y como debido a su edad le era muy difícil adquirir la destreza táctil necesaria para usar Braille, centró su trabajo en el uso de la voz sintética.
La solución que entonces se ofrecía a través del departamento de tiflotecnología de la ONCE era el uso combinado del lector de pantalla HABLA con el dispositivo sintetizador de voz Ciberveu, predecesor del actual Ciber 232P, ambos desarrollados por la propia ONCE. El WordPerfect 5.1 era el banco de trabajo sobre el que actuaban estos dos productos, complementados a menudo por el programa reconocedor óptico de caracteres (OCR) Recognita, de origen húngaro, pero adaptado al castellano también por la ONCE para facilitar su uso. Todos los ciegos de habla hispana tienen que estar agradecidos a los que consiguieron implantar esta solución, que todavía sigue siendo usada por muchos de ellos.
Pero para Manuel Caragol estos productos no cubrían todas sus necesidades. Siendo bilingüe desde su nacimiento y residiendo en Cataluña, solamente podía leer y escribir en castellano con la solución anterior y su objetivo abarcaba también el uso del inglés y del catalán. Fue entonces cuando se lanzó a buscar en el mercado internacional los productos que cubriesen sus requerimientos. Su experiencia laboral en la Cámara de Comercio de Estados Unidos en España hacía que para él fuese habitual llamar por teléfono a cualquier lugar del mundo, lleno de confianza en sus conocimientos de lenguas y el interés de lo que perseguía. Buscó información, compró y probó numerosos productos hasta conseguir configurar un equipo informático que cubría todo lo que deseaba. Siete años después de su fallecimiento, todavía la Fundación Manuel Caragol basa gran parte de su trabajo en la red de contactos y en los productos que fueron seleccionados y adaptados en estos primeros años.
Parte fundamental del equipo era el dispositivo de síntesis de voz capaz de contener voces en inglés, castellano y catalán simultáneamente. Era el sintetizador llamado Apollo, fabricado por la empresa inglesa Dolphin. Por su buena dicción y su flexibilidad para cambiar de idioma, fue el preferido entre bastantes aparatos de origen americano, entonces disponibles en el mercado y hoy desaparecidos en su gran mayoría. Como es de suponer, la mayor dificultad a vencer fue conseguir sintetizar el idioma catalán, ya que el Apollo hablaba inglés y castellano, además de otros 25 idiomas posibles, pero no hablaba catalán. Gracias a la buena disposición de la empresa Dolphin se resolvió el problema. Manuel Caragol contrató y envió a Inglaterra un filólogo especialista en fonética catalana y Dolphin pudo añadir a su lista de idiomas disponibles el catalán. Todavía hoy, la única forma en que se puede leer correctamente un texto catalán en los equipos que están instalados en la FCMC es usando el sintetizador Apollo, aunque se espera disponer en poco tiempo de una solución adecuada para las tarjetas de sonido.
También se necesitaba un lector de pantalla que pudiese usar el Apollo como salida de voz, pues el HABLA tenía problemas para hacerlo y se buscaron soluciones más eficaces. La más inmediata fue el propio lector de pantalla de Dolphin para MS-DOS, llamado Hal. El hecho de que toda la información sobre Hal estuviese en inglés no era un problema importante para los que desconocían esta lengua, pues se hacía invisible durante su ejecución y lo que se necesitaba era conocer únicamente una lista de teclas rápidas que servían para realizar todas las funciones de Hal. La pareja Hal-Apollo demostró ser claramente mejor a la pareja HABLA-Ciberveu no sólo por su capacidad multilingüe, sino también por el conjunto de sus prestaciones, demostrando mejor fiabilidad y estabilidad. HABLA siempre tuvo problemas para leer textos encolumnados, que Hal era más capaz de interpretar correctamente.
Finalmente, y aunque es algo ajeno a esta historia, también es digno de mencionar que Manuel Caragol localizó un programa OCR que demostró ser superior al habitual Recognita. Es el Open Book de la empresa americana Arkenstone, hoy parte de Freedom Scientific, que funcionaba muy bien con Apollo, ganando con esto capacidad multilingüe. También era mejor que Recognita en el reconocimiento de textos escaneados.
Lo que es importante añadir aquí es que en la búsqueda de un lector de pantalla que pudiese reemplazar con ventajas al HABLA, se localizó no sólo a Hal sino también a otro producto, capaz igualmente de aprovechar las facilidades multilingües de Apollo, cuyo nivel de prestaciones se consideró equivalente al de Hal. Este producto es el JAWS, que estaba desarrollado por la empresa americana Henter-Joyce, hoy día también parte de Freedom Scientific.
Las actividades investigadoras de Manuel Caragol no pasaron inadvertidas y fueron bastantes las personas con discapacidad visual que se enteraron de sus éxitos y se pusieron en contacto con él para pedir su consejo y también colaborar en sus pruebas. Se llegó a tejer una red de relaciones de larga duración gracias a la cual bastantes personas ciegas o con baja visión pudieron disponer de equipos informáticos bien adaptados a sus necesidades. Hal y JAWS fueron los principales componentes de estos equipos sin que, al parecer, se pudiese destacar uno de ellos como preferible al otro, ya que ambos cubrían bien las limitadas necesidades de los entornos MS-DOS. Aunque ya existía el entorno gráfico Windows 3.1, era un complemento del MS-DOS, que si bien añadía una interfaz gráfica cómoda para las personas sin problemas visuales no era de uso obligado, ya que no proporcionaba aplicaciones que no se pudiesen realizar en el entorno textual del MS-DOS.
El cambio profundo vino con la aparición de Windows 95, en el cual la interfaz gráfica pasaba a ser la principal y los lectores de pantalla vistos en este apartado no eran capaces de leer las imágenes que reemplazaban a los textos. Pero en 1995, Manuel Caragol falleció repentinamente y ya no se pudo contar con su inteligencia y entusiasmo para adaptarse a un cambio tan radical.
La muerte de Manuel Caragol afectó profundamente al grupo de personas con discapacidad visual que lo consideraban su líder y consejero, además de amigo. De entre ellos partió la iniciativa de continuar su trabajo por medio de una fundación cuya misión fuese, precisamente, promover el uso de la informática como herramienta para que las personas con dificultades visuales pudiesen acceder a la información. La idea fue acogida con entusiasmo por la familia de Manuel Caragol que dedica desde entonces grandes esfuerzos a mantener viva su memoria a través de las actividades de la fundación que lleva su nombre.
El año 1996 fue dedicado principalmente a todas las actividades necesarias para crear y poner en funcionamiento la fundación. Tuvo que buscarse financiación, registrar legalmente la nueva entidad sin ánimo de lucro, seleccionar las personas que formaron su patronato, buscar y equipar el primer local para su residencia y montar el equipo humano y físico para poner en marcha las primeras actividades. También fue muy importante iniciar contactos con organizaciones suministradoras de equipos y adaptaciones informáticas para instalar la infraestructura técnica sobre la que se pudiesen realizar las investigaciones deseadas para localizar las soluciones más eficaces, adaptarlas a las necesidades de nuestro entorno social, realizar demostraciones de su funcionamiento y dar formación a las personas que lo necesitasen. También se discutió ampliamente sobre los objetivos a cubrir en los trabajos iniciales; con buen criterio, se decidió continuar con la misma línea marcada por Manuel Caragol, centrando sus esfuerzos en los productos adecuados a personas ciegas totales y en el uso de voz sintética, aunque se reconocía la necesidad de ensanchar estas fronteras a otros colectivos cuando fuese posible.
En 1997 se adquirió y puso en funcionamiento el conjunto de ordenadores que sirvieron para realizar los primeros proyectos y para actividades de formación. Eran equipos que funcionaban ya en el entorno operativo Windows 95, por lo que era urgente probar y elegir las adaptaciones informáticas que permitiesen trabajar con los mismos. Se adquirieron también los correspondientes sintetizadores de voz y los escáneres como dispositivos imprescindibles para cubrir los requerimientos de las personas con discapacidad visual. Los sintetizadores eran los bien conocidos Apollo, ya mencionados, con voces en castellano, catalán e inglés. Pero los nuevos ordenadores tenían ya tarjetas de sonido típicas de los modernos equipos multimedia. Estas tarjetas permitían probar los nuevos programas sintetizadores de voz por software, que con el tiempo se iban a imponer sobre la solución de hardware por su mayor flexibilidad y menor coste. Estas tarjetas eran todavía monocanal, es decir, que cuando las usaba una aplicación no podían ser empleadas para otras funciones, por lo cual todavía estaba justificado en bastantes casos el uso por el lector de pantalla del Apollo, ya que así quedaba libre la tarjeta de sonido para las restantes aplicaciones. Otra adición importante fue la conexión de un módem a algunos de estos ordenadores, ya que Internet era una realidad que no se podía ignorar, especialmente para disponer de correo electrónico que pudiese sustituir al uso intenso del teléfono que había caracterizado el trabajo de Manuel Caragol.
Para trabajar con estos nuevos medios se pudo contar con la ayuda de jóvenes voluntarios que eran en su mayoría objetores de conciencia que elegían a la fundación para realizar la Prestación Social Sustitutoria (PSS) que les servía para cumplir con el servicio militar obligatorio. Algunos de ellos eran informáticos profesionales y se integraron muy bien en la fundación, siendo su trabajo fundamental para conseguir realizar los estudios deseados. Durante tres años, desde mediados de 1997 hasta la desaparición de la PSS en el año 2000, estos voluntarios crearon los cimientos sobre los que todavía se asienta la labor actual de la FCMC, destacando el estudio comparativo de lectores de pantalla para Windows y el desarrollo de la página Web de la fundación.
El proyecto más importante fue, por lo tanto, la búsqueda y adaptación a nuestras necesidades de las herramientas que permitiesen a los ciegos trabajar en el entorno gráfico Windows. Por suerte, se comprobó que el reconocedor óptico de caracteres Open Book seguía funcionando bien con Apollo en el nuevo sistema, por lo que fue instalado con los nuevos escáneres sin demasiados problemas, pero la selección del lector de pantalla fue un proyecto mucho más complejo. Las primeras pruebas fueron decepcionantes y pronto se descubrió que los entornos gráficos representaban un reto pendiente de resolver y sin cuya solución no se podía pensar que un ciego migrase del bien conocido DOS para atreverse a usar Windows. Al probar las primeras versiones que aparecieron para Windows de los conocidos Hal y JAWS se comprobó que no era nada sencillo su uso y que no siempre funcionaban correctamente con las versiones en español de las aplicaciones más habituales. No existían versiones traducidas de estos lectores y al instalarlos en un sistema operativo Windows 95, que sí que estaba traducido y en el cual incluso se usaban teclas rápidas diferentes a las empleadas en la versión inglesa, su comportamiento no proporcionaba prestaciones adecuadas para los usuarios sin suficiente resto visual que no podían comprobar de ninguna manera si lo que leía la adaptación se correspondía realmente con lo que aparecía en la pantalla. También se descubrió pronto que el nuevo entorno era muy inestable y que todo el sistema quedaba colgado a menudo especialmente cuando se usaba alguno de estos productos de tiflotecnología. Las "pantallas azules" dejaban al usuario ciego sin otra posibilidad que rearrancar el sistema con la esperanza de que no hubiese quedado dañado de forma definitiva. Investigando lo que ocurría en otros países y otros idiomas se vio que el problema era de índole general y que muchos usuarios ciegos seguían fieles al entorno DOS y buscaban dentro del antiguo sistema la forma de acceder a las nuevas fuentes de información, especialmente al entorno Internet. Así se descubrieron productos como el Net-Tamer, con el cual se podían seguir usando los lectores de pantalla del entorno DOS para tener correo electrónico y un muy limitado acceso a páginas Web. Como este enfoque no podría prolongarse demasiado, estaba claro que se tenían que buscar otras soluciones.
La solución propuesta por la ONCE era el producto llamado Tiflowin 95, localizado al entorno Windows 95 en español a partir de un producto alemán llamado Virgo, pero cuando se probó esta adaptación se vio que además de su gran inestabilidad era muy poco fiable en su uso con voz sintética, aunque funcionase mejor con la línea Braille. Se adquirieron sintetizadores de voz Ciber 232P, fabricados también por la ONCE, pero sin que por ello mejorara en sus prestaciones el conjunto Tiflowin-Ciber 232P, a pesar de la buena calidad de las voces en castellano del sintetizador que, por el contrario, tenía una versión en catalán de calidad menos que mediocre. La ventaja de ser el único producto en español y, además, a un coste más asequible que el de otras adaptaciones, hizo que la FCMC dedicase esfuerzos importantes a divulgar y enseñar Tiflowin. Mediante un acuerdo con la Associació Catalana de Cecs (ACC) se formó a bastantes voluntarios de la PSS en el uso de Tiflowin, los cuales eran enviados por la ACC incluso a los domicilios de las personas que solicitaban ayuda para aprender el producto. Pero los fracasos eran mayores que los éxitos y muchos usuarios quedaron frustrados y abandonaron sus esfuerzos para conseguir una solución satisfactoria. Era necesario seguir buscando otros productos.
La FCMC empleó sus contactos para conseguir de alguna forma todas las adaptaciones que iban apareciendo y parecían prometedoras por algún motivo. Debe reconocerse que pasó desapercibida la primera adaptación que al parecer funcionó con bastante corrección en el entorno Windows. Este producto, llamado Windows Bridge, fue desarrollado por una empresa canadiense de nueva creación denominada Synthavoice. Era el resultado del esfuerzo pionero de David Kostyshyn, gracias al cual este producto se mantuvo como uno de los mejores lectores de pantalla para Windows durante varios años, pero el fallecimiento repentino de su creador en enero del 2002 ha afectado seriamente su continuidad. Con esta excepción, es casi seguro que la FCMC consiguió demostraciones o versiones definitivas de todos los productos que pretendían de una manera u otra leer el contenido de la pantalla de Windows. Pronto se descubrió que muchos de ellos, especialmente aquellos de precio más atractivo, no tenían ni la estabilidad ni la capacidad mínima requeridas para extraer textos para un usuario ciego. Fue durante el curso de estas pruebas, quizás no tan sistemáticas y coordinadas como hubiese sido necesario, cuando se descubrió la capacidad de JAWS de modificar y complementar su comportamiento gracias a la confección de pequeños programas denominados scripts. Este descubrimiento cambió el enfoque del proyecto que se orientó a estudiar cómo aprovechar los scripts para superar las dificultades que el JAWS presentaba cuando se usaba con las aplicaciones consideradas más importantes, como el procesador de textos Word y el navegador por la WWW con capacidad para correo electrónico Internet Explorer. Cuando un voluntario llegó a programar scripts para estas aplicaciones se consiguieron, al fin, los primeros éxitos y los esfuerzos se volcaron en esta dirección.
La búsqueda de lectores de pantalla para Windows había localizado varios productos con un buen nivel profesional; además del otro protagonista de esta historia, el Hal, se habían conseguido copias con licencia de Window-Eyes, de la empresa americana GW Micro, y de outSpoken, que actualmente distribuye la firma holandesa Alva. Debe reconocerse que estas empresas habían entregado sus productos de forma gratuita al saber que la FCMC no tenía ánimo de lucro y se dedicaba a buscar y promocionar los mejores productos para personas ciegas. También Dolphin había entregado su producto Hal a cambio de ayuda en la traducción del mismo al castellano. En cambio, Henter-Joyce sólo proporcionó inicialmente versiones en demostración de JAWS. Pero ninguno de ellos ofrecía un producto localizado para Windows 95 en español y sólo JAWS incluía la capacidad de adaptar su comportamiento a las necesidades de casi cualquier aplicación gracias a sus scripts. Por esto, aunque se cumplió el compromiso con Dolphin de ayudar en la traducción de la guía de usuario de Hal al castellano, realizada por miembros de la familia Caragol gracias a su conocimiento del inglés, lo cierto es que por falta de recursos los esfuerzos se centraron en la confección de scripts primero, y de guías para el uso de varias aplicaciones con JAWS a continuación. Puede decirse que bastantes de los productos probados cayeron en el olvido por no reunir cualidades de interés y unos pocos quedaron aparcados en espera de que se pudiesen dedicar más recursos a su estudio y adaptación. En esta situación de "pendientes de atención futura" quedaron Hal y Window-Eyes y también, en menor medida, outSpoken.
Cuando se dispuso de scripts y guías para JAWS que se consideraron aptas para ser distribuidas entre las personas potencialmente usuarias, se dio otro paso muy importante: crear una página Web de la FCMC para permitir descargar estos componentes de forma gratuita. Las relaciones con Henter-Joyce se hicieron más fluidas, especialmente con el responsable de ventas en el mercado internacional Eric Damery, actualmente vicepresidente de Freedom Scientific, con el que se cerró un acuerdo para la adquisición de licencias del producto a precio más reducido, con lo que esta empresa reconocía los esfuerzos de la FCMC para introducir el JAWS en los países de habla hispana. Así cuando se supo que iba a salir al fin una versión localizada al español de JAWS se tuvo la satisfacción de saber que se había conseguido proporcionar la primera solución operativa en nuestro idioma que permitía que los ciegos usasen la interfaz gráfica de Windows. Los primeros diskettes que contenían la localización de JAWS al español fueron entregados personalmente por Eric Damery a una persona de la FCMC en Madrid en diciembre de 1998 durante la exposición de productos de tiflotecnología que la ONCE organizó para conmemorar los 60 años de su fundación.
Por lo tanto, hasta finales de 1998 no se pudo superar el trauma causado en la comunidad de las personas ciegas de habla hispana por la aparición del entorno gráfico Windows. En aquel momento ya se había anunciado y de hecho circulaba Windows 98, pero el nuevo JAWS en castellano permitía trabajar también con el ya "viejo" Windows 95. Aunque no carecía de algunos problemas, destacando su dificultad de aprendizaje y la inestabilidad asociada a los entornos Windows domésticos, el JAWS en castellano era suficientemente satisfactorio como para ser definitivamente aconsejado como una mejor alternativa al ya obsoleto DOS. No obstante, debe reconocerse que en la migración se perdían algunas prestaciones y ventajas disponibles todavía en DOS. Por ejemplo, en Cataluña se perdía la capacidad de leer en una voz sintética con buen acento catalán sin recurrir al ya obsoleto Apollo. El motor de voz usado por defecto con JAWS para verbalizar textos por la tarjeta de sonido, llamado Eloquence, era de muy buena calidad pero entre sus voces no existía ni existe ninguna de fonética catalana. Tampoco el Hal, que usaba el motor de voz de la propia Dolphin, llamado Orpheus, mantenía la capacidad de leer bien en catalán a pesar de ser heredero directo de los idiomas proporcionados por Apollo.
Pero la mejor ventaja que se había perdido en el largo camino recorrido desde el anuncio de Windows 95 era la capacidad de elegir entre productos alternativos con características y precios diferentes. Un usuario del sistema DOS podía elegir entre al menos tres lectores de pantalla disponibles: HABLA, Hal y JAWS. En cambio, al final de 1998 sólo se disponía de una adaptación satisfactoria para un ciego total que quisiera migrar a Windows 95: el JAWS. Puede argumentarse que esta afirmación es falsa, aduciendo que en aquel tiempo la ONCE vendía tanto el antiguo Tiflowin como el nuevo ONCE-Lector, anunciado en octubre de 1998, pero la realidad es que ninguno de estos dos productos era verdaderamente una solución satisfactoria para usar Windows, como el tiempo se ocupó de demostrar. Pero esta historia ya merece su propio apartado.
Es evidente que esta parte de la historia sería más completa e interesante si fuese hecha por alguna persona de la propia ONCE, pero aquí nos vemos forzados a contar solamente como se vieron estos hechos desde fuera de esta organización, es decir, como fueron apreciados desde el punto de vista de la FCMC. Para permitir una mejor comprensión de esta apreciación hemos de solapar la descripción de lo ocurrido con hechos ya descritos en el apartado anterior y otros que se describirán más en el siguiente, para centrar nuestro relato en la importante aportación de la ONCE a este debate dialéctico entre Hal y JAWS.
Por esto la historia se remonta de nuevo hasta el año 1995 cuando el propio Bill Gates, fundador y presidente de Microsoft, visitó España para promocionar el lanzamiento de Windows 95. La dirección de la ONCE supo aprovechar sus contactos con el mundo empresarial para conseguir una reunión con el siempre muy ocupado Gates y le convencieron de la necesidad de no olvidar a las personas con discapacidad visual en el diseño y desarrollo de sus productos. Lo que es cierto es que Microsoft parece ahora sincera cuando destaca su voluntad de que sus productos no sean una barrera que impida que este colectivo acceda a la información. Pero además de esta importante consecuencia, la reunión con Gates resultó en un acuerdo de colaboración entre Microsoft y la ONCE por el cual técnicos de esta última organización vieron abiertas las puertas de los laboratorios de Microsoft en Redmon para desarrollar conjuntamente una arquitectura informática para ser implementada en las distintas versiones de Windows que facilitase el desarrollo de adaptaciones informáticas para que las personas discapacitadas pudiesen usar estos sistemas operativos. No es intención de Microsoft, según ha declarado en sus anuncios, desarrollar ella misma estos productos, o sea que no piensa usar aquí las agresivas prácticas comerciales que tanta mala fama le han creado, sino que desea que otras empresas, como nuestras protagonistas Freedom Scientific y Dolphin, sean las que implementen dichas adaptaciones aprovechando las ventajas proporcionadas por una arquitectura bien documentada. Esta posición ha sido bastante respetada por Microsoft, pues aunque sus sistemas Windows incluyen ahora interesantes opciones de accesibilidad y pequeños accesorios de software, como el ampliador o el narrador, nunca ha intentado competir con productos suficientemente completos como para ser una alternativa a las buenas adaptaciones de nivel profesional. Su aportación principal no son las herramientas de usuario sino las interfaces de programación, especialmente las hoy bien conocidas Microsoft Active Accessibility (MSAA) y Speech Application Programming Interface (SAPI). Gran parte de las mejoras que han sido introducidas gradualmente en las versiones más recientes de las adaptaciones aquí tratadas se han conseguido gracias al uso de estas interfaces de Microsoft, especialmente remarcadas en la nueva versión 5 de los productos de Dolphin.
Pero la ONCE no quiso limitar su aportación a estos elementos y aprovechó los trabajos de sus técnicos en los laboratorios de Microsoft y el conocimiento privilegiado de la nueva arquitectura para desarrollar sus propias adaptaciones destinadas a los países de habla hispana. Su plan consistía en desarrollar dos productos, posteriormente denominados ONCE-Mega y ONCE-Lector. El primero, hoy comercializado ya de forma habitual, es un magnificador de imágenes para personas con resto visual, y el segundo, cuya historia es el núcleo de este apartado, era un lector de pantalla con salidas por voz sintética y Braille. Su idea era anunciar ambos productos en seguida después de que Microsoft anunciase su nueva versión de Windows, la que sería llamada Windows 98. Con este anuncio se quería evitar repetir el fuerte desbarajuste producido entre los discapacitados visuales con el anuncio de Windows 95 debido a la carencia de adaptaciones adecuadas, de las que no se dispuso hasta dos años después.
En la FCMC tuvimos información de primera mano sobre estos planes en mayo de 1998, gracias al contacto mantenido con personas del grupo que trabajaba en este proyecto durante una reunión realizada en los locales de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) con motivo de los planes de esta universidad para permitir el acceso de las personas con discapacidad visual a su campus virtual. En aquellos días la marcha del proyecto de la ONCE era considerada satisfactoria y se tenía la confianza de poder realizar el anuncio de los dos productos planificados junto con el propio Windows 98, aunque se temía que la implementación por Microsoft de la arquitectura diseñada en colaboración con la ONCE no fuese todo lo completa que se deseaba.
En aquel tiempo la FCMC estaba ya totalmente volcada en el uso de JAWS, tal como se ha descrito en el anterior apartado, por lo cual creímos que nuestro trabajo cubría solamente una necesidad pasajera que desaparecería con el anuncio de la ONCE, especialmente teniendo en cuenta que el elevado precio de JAWS era un inhibidor difícil de superar y que el futuro ONCE-Lector sería la solución definitiva. No obstante, como no podíamos estar seguros del buen final de los planes de la ONCE y nuestras relaciones eran amigables pero sin incluir ningún tipo de colaboración en proyectos conjuntos, seguimos adelante con nuestro trabajo de promocionar JAWS mediante la realización de guías y scripts que se pudiesen distribuir a través de nuestra página Web.
Finalmente se anunció Windows 98 a bombo y platillo, como es habitual en el estilo de Microsoft, y el anuncio incluía referencias concretas a la nueva arquitectura de accesibilidad, que en gran medida ya se había preanunciado con la disponibilidad de componentes de dicha arquitectura para el anterior Windows 95. El anuncio de la ONCE no se hizo esperar y en octubre de 1998 esta organización convocó una rueda de prensa en la que se repartió un CD-ROM, llamado ONCE-Accesibilidad 98, que contenía los dos productos previstos, el magnificador y el lector de pantalla. Muchos de los que atendieron la convocatoria entendieron que la ONCE pensaba distribuir estos productos por todo el mundo de habla hispana de forma totalmente gratuita, lo cual parecía un malentendido, ya que contradecía el enfoque de Microsoft de no alterar el equilibrio del mercado de adaptaciones profesionales, todas ellas de precio muy elevado. Por un momento pareció que la ONCE pretendía adquirir en todo el mercado de la tiflotecnología, o por lo menos en el mercado de habla hispana, la posición de monopolio "de facto" que tenía en España.
Pero las cosas se aclararon rápidamente cuando se pudo instalar los productos contenidos en el CD-ROM que la ONCE había distribuido de forma gratuita. Ninguno de los dos funcionaba con la suficiente corrección como para usarlos de forma operativa. Entonces se declaró que eran productos en fase beta, o sea en fase de pruebas preliminares, y se habían distribuido de forma gratuita para animar a los expertos a probarlos y comunicar a la ONCE los problemas que se encontrasen, los cuales eran demasiados incluso para una versión beta. También se dieron precios para afiliados y no afiliados y se vio que si bien el primero era casi un regalo, el segundo seguía la tónica de los demás productos de nivel profesional, por lo que no presentaba un agravio comparativo con relación a otros productos de la competencia, como JAWS y Hal.
Debe decirse aquí que las empresas fabricantes de estas adaptaciones se apresuraron a anunciar sus versiones para Windows 98, pero en ellas se usaba de forma muy parcial la nueva arquitectura, siendo muchas veces una opción del programa que se recomendaba quitar si se entraba en problemas. Todas ellas seguían haciendo uso preferente de las técnicas viejas de escarbar en las entrañas del sistema, especialmente en la interfaz con la tarjeta de vídeo, para construir el modelo del texto extraído a partir de la imagen de la pantalla, o sea el denominado Off Screen Model (OSM). El muy anunciado MSAA era usado únicamente como una ayuda auxiliar, bastante secundaria y poco fiable, para construir el OSM. Pronto se evidenció que la calidad del MSAA no era la adecuada para basar una herramienta en esta interfaz y que el comportamiento errático de las nuevas adaptaciones de la ONCE, basadas principalmente en los nuevos desarrollos de Microsoft, era motivado en gran parte por tratar de construir el OSM a partir casi exclusivamente de la información errónea o incompleta que proporcionaban estas interfaces, no soportadas además por la gran mayoría de aplicaciones, excepto las de la propia Microsoft. No se podía confiar en ellas y las que las usaban de forma preferente tenían un problema importante para dar prestaciones satisfactorias. Por ejemplo, Hal, que ya se había quedado atrás en la carrera por adecuarse al entorno Windows, tardó mucho en intentar aprovechar a fondo las interfaces estandarizadas por Microsoft y hasta la reciente versión 5 no las ha considerado maduras para convertirlas en el núcleo de sus programas. Por lo que parece, JAWS ha ignorado todavía más estas supuestas ventajas de componentes como MSAA y SAPI, lo cual no ha afectado a su posición dominante en el mercado hasta ahora, aunque algunos expertos han empezado ya a criticar su actitud y consideran que debería pronto proceder a una recodificación a fondo del producto, al que empiezan a considerar anticuado por no aprovechar todavía algo que ya es claramente una ayuda importante en sistemas como el nuevo Windows XP.
Todo parece indicar que la ONCE se encontró apresada por una situación difícil de arreglar, ya que sus dos productos dependían de componentes que no podían cambiar ni modificar por pertenecer al propio sistema operativo de Microsoft. Fue entonces, en diciembre de 1998, cuando organizó el evento del que ya hablamos en el apartado anterior: la exposición de productos de tiflotecnología con la que conmemoraba los 60 años transcurridos desde la fundación de la organización en plena guerra civil española, situación que forzó el decreto de creación dentro del bando franquista para atender a la gran cantidad de ciegos que la metralla había causado.
Esta exposición fue un éxito evidente y lo único de lamentar de ella es que no se haya repetido con una frecuencia anual como ocurre con las exposiciones que se realizan sobre este tema en casi todos los países industrializados del mundo. El pabellón mayor de la exposición era el de la propia ONCE. En él se demostraban muchos productos, incluidos los primeros prototipos del tomador de notas SonoBraille, pero no se mencionaron casi los revisores de pantalla incluidos en el CD-ROM antes mencionado. Los pabellones de Henter-Joyce y Dolphin estaban frente a frente y causó un gran impacto la presentación de la versión de JAWS en lengua castellana, ya mencionada en el apartado anterior. También Dolphin realizaba ya demostraciones de su nuevo producto Supernova 1.0, que incluía todas las prestaciones de Hal, pero que estaba dirigido al mercado de las personas con resto visual, dadas sus excelentes prestaciones de magnificación. Supernova se convertía así en el único producto del mercado que usaba de forma conjunta magnificación, voz sintética y Braille, pero al no tener versión en castellano no se ganó la atención que sus innovadoras prestaciones merecían. La ausencia más notoria fue la de Ai Squared, fabricante de ZoomText, el magnificador más vendido del mundo, para el cual el anuncio de Dolphin representaba una nueva competencia, ya que el Supernova tenía funciones de voz superiores a las de su producto más avanzado, el ZoomText Xtra - Level 2, que todavía no se distribuía en España, donde la ONCE solamente vendía el ZoomText Xtra - Level 1, magnificador sin soporte de voz.
Una de las más importantes consecuencias de la exposición es que sirvió para iniciar una fuerte relación entre Henter-Joyce y la ONCE, por la cual esta última empezó a distribuir en España el JAWS y tomó la responsabilidad de localizar al español las sucesivas versiones de este producto. Cuando a principios de 1999 salieron las versiones definitivas de ONCE-Mega y ONCE-Lector, su disponibilidad no significó, de forma un poco sorprendente, que se dejase de seguir vendiendo JAWS o ZoomText de forma preferente. Desde el principio fue evidente la falta de confianza de la ONCE en sus propios productos, especialmente en el ONCE-Lector, cuyo comportamiento seguía siendo muy inestable. Aunque ONCE-Mega mantuvo desde su inicio un perfil discreto, su comercialización y mejora siguen en marcha, aunque su mercado está muy limitado por su política de precio; es muy barato para los afiliados a la ONCE, pero como solamente magnifica encuentra pocos usuarios en una organización de personas ciegas o con muy poca visión, y es muy caro para los no afiliados, los cuales prefieren lógicamente otros magnificadores con más prestaciones y precio más competitivo. En cambio, el ONCE-Lector parece haber desaparecido del mercado y la ONCE dedica la mayoría de sus recursos al JAWS en castellano, que se ha convertido así en el lector de pantalla más usado en todo el mundo de habla hispana.
En marzo del año 2000, en un contacto entre la FCMC y algunos responsables de tiflotecnología de la ONCE, todavía pudimos ver una demostración de ONCE-Lector en un Windows 2000, que era entonces el más reciente sistema anunciado por Microsoft y en el cual las interfaces de accesibilidad, especialmente el MSAA, estaban muy mejoradas. El producto parecía funcionar muy bien, pero ya nos dijeron que no estaba decidido el anuncio de una nueva versión del mismo. Al poco tiempo se reorganizó de forma importante el departamento de tiflotecnología de la ONCE, y en noviembre del mismo año 2000, durante la celebración de un ciclo de conferencias organizado en Barcelona por la FCMC para celebrar el quinto aniversario de su creación y durante el cual pudimos contar con una gran ayuda por parte de la ONCE, ya se comentó en una de las conferencias que pronunciaron personas de esta organización que no iban a anunciar un producto propio en un área donde ya existía otro producto muy satisfactorio, en clara referencia al JAWS, que cubría bien las necesidades de los usuarios.
Por lo tanto, puede decirse que desde finales de 1999, época en que ya se había dejado de hablar del ONCE-Lector, el JAWS era el lector de pantalla dominante en el mercado de países de habla hispana, ocupando cualquier otro una posición muy marginal, especialmente teniendo en cuenta que era el único para el que existía versión en español. El Hal era muy poco conocido y aunque algunas veces alguien recordaba su existencia, al igual que la de otros productos como Windows Bridge, Window-Eyes o outSpoken, se reconocía que el JAWS cubría las necesidades de los usuarios ciegos y no parecía necesario dedicar esfuerzos a otros productos. En la FCMC también se pensaba así y se seguía dedicando los mayores recursos a esta solución, ya que desde su inicio sus esfuerzos se centraban, como ya se indicó en el anterior apartado, en el empleo de la voz sintética para ayudar a los ciegos totales a usar un ordenador. No obstante, a principios del año 2000 se abrió un debate, que llegó a ser muy acalorado dentro de los círculos internos de la FCMC, sobre la necesidad de replantearse este enfoque inicial, puesto que era claro que ya se tenía una buena solución para el colectivo de los ciegos totales, para los cuales la ONCE dedicaba sus grandes recursos, pero que no sucedía lo mismo si se analizaba la situación de muchas personas, afiliadas o no a la ONCE, para las cuales el JAWS no era adecuado por no proporcionar prestaciones destinadas a las personas con resto visual, es decir, a lo que se suele denominar como mercado de baja visión.
Como consecuencia de este debate interno, la FCMC decidió que debía ampliar su enfoque y dedicar más atención a soluciones como el Braille y la magnificación, sin limitar sus esfuerzos al uso de voz. Se tuvo incluso que modificar el texto que aparecía en el folleto editado para dar a conocer la fundación. El cambio consistió en eliminar una referencia injusta al alfabeto Braille para destacar que se consideraba todavía vigente su importancia para el entorno cultural de los discapacitados visuales y también para llamar la atención sobre la falta de asistencia sanitaria y social con que se encuentran muchas personas con discapacidad visual cuyas necesidades no están cubiertas por la carencia casi absoluta de servicios de rehabilitación visual que, por ejemplo en España, sólo existen para afiliados a la ONCE, los cuales no llegan a ser ni la décima parte del colectivo de discapacitados visuales. Naturalmente, la modificación del folleto institucional no fue la única consecuencia de la ampliación del enfoque y también se empezaron nuevas actividades para alcanzar a dar servicios más amplios. Se renovaron los equipos con nuevos dispositivos, como una línea y una impresora Braille, conseguidas gracias otra vez a la colaboración de la ONCE, y se lanzó un proyecto para crear un centro de baja visión totalmente nuevo. Por su importancia, este tema es ya el núcleo del siguiente apartado.
El año 2000 trajo dos cambios importantes en la FCMC que afectan a la historia del JAWS y el Hal en nuestra organización, ya que contribuyeron indirectamente a renovar el interés por el casi olvidado Hal. El primer cambio fue la forzosa sustitución del trabajo realizado exclusivamente por voluntarios, por el esfuerzo más profesional y continuado propio del trabajo remunerado. El segundo cambio fue la ampliación de los objetivos técnicos de los productos a emplear para acceder a la información, que pasaron a incluir el uso del Braille y la magnificación de imágenes además de la voz sintética; de esta forma se ampliaba el colectivo de las personas con discapacidad visual que se podían beneficiar del trabajo de la fundación. Ambos cambios se comentan a continuación desde el punto de vista de esta historia.
Como se indicó en los apartados anteriores, la mayoría de los voluntarios de los que disponíamos eran jóvenes que realizaban la Prestación Social Sustitutoria (PSS) para cumplir con el servicio militar obligatorio que existía en España. En el año 2000 se cambió la ley y el servicio militar se convirtió en un servicio realizado por profesionales y nos quedamos sin esta valiosa aportación que tanto había significado para nosotros. Por suerte disponíamos de algunos voluntarios con otros orígenes, destacando personas con discapacidad visual que veían en la fundación no sólo una fuente de ayuda para sus propios problemas sino también la oportunidad para dedicarse con mayor profesionalidad a la informática y las nuevas tecnologías. Uno de ellos se había convertido en elemento fundamental de nuestro trabajo por sus buenos conocimientos técnicos y su dedicación a nuestros proyectos, en los que llevaba trabajando como voluntario dos años. En aquel momento la FCMC estaba ya lo suficientemente consolidada económicamente como para plantearse la posibilidad de tener algún empleado fijo, aunque fuese todavía a tiempo parcial, para garantizar la continuidad de su labor. De esta forma podíamos consolidar y ampliar el contenido de nuestra Web, ya convertida en nuestro mejor activo, con la contratación de un webmaster responsable de la misma. En estas fechas se adquirió la titularidad del dominio "funcaragol.org" que simplifica el acceso a nuestro centro Web. Por estas razones nuestro voluntario más experto y entusiasta pasó a ser el primer empleado fijo de la FCMC y nuestro webmaster desde entonces. Un año después, en el verano del 2001, un segundo colaborador con buenos conocimientos de informática pasó a integrarse en nuestra plantilla, igualmente a tiempo parcial.
Un hecho interesante desde el punto de vista de esta historia es que nuestro webmaster aunque es discapacitado desde su nacimiento tiene resto visual y no era usuario de JAWS sino de ZoomText, empleando magnificación en vez de voz sintética, que no necesita a pesar de trabajar habitualmente con una ampliación de 16×. Su gran habilidad y experiencia con ZoomText le permiten acceder a todo tipo de aplicaciones y páginas Web, muchas de ellas inaccesibles con JAWS o, por lo menos, muy difíciles de acceder sin un trabajo costoso de desarrollo de nuevos scripts. Esta evidencia reanimó la discusión interna sobre la limitación impuesta en los inicios de la FCMC de centrar los esfuerzos en el uso de voz, que nuestro recién contratado primer empleado no usaba y evidentemente no necesitaba a pesar de su condición de ciego legal desde su nacimiento, condición que también hacía de él un experto de la lectoescritura en el alfabeto Braille.
El segundo cambio, la ampliación de recursos a considerar para nuestro trabajo a la magnificación y, en menor medida, al Braille, no fue solamente una consecuencia de estas consideraciones, sino también del hecho evidente que la ONCE se había convertido en el mayor propagador del JAWS en todos los países de habla hispana, pudiendo dedicar a esta labor unos recursos muy superiores a los que nosotros podríamos dedicar nunca. Si seguíamos dedicando la mayor parte de nuestro trabajo a la voz y al JAWS casi en exclusiva, difícilmente aportaríamos nada nuevo al colectivo de las personas con discapacidad visual que no estuviese ya cubierto por el trabajo de la ONCE.
Otra evidencia que influyó en la decisión de ampliar el enfoque técnico fue que se pudo comprobar que la ONCE, presionada por una disminución de los ingresos provenientes de la venta del cupón, estaba restringiendo cada vez más los servicios que estaba dispuesta a dedicar a las personas con discapacidad visual que no fuesen afiliados de su organización, dejando cada vez más desprotegidos al colectivo de personas con baja visión. Si tenemos en cuenta que, según los oftalmólogos, por cada persona legalmente ciega y que, por lo tanto, puede afiliarse a la ONCE, hay diez personas con baja visión, no afiliables, que necesitan rehabilitación visual, es evidente que podríamos hacer una labor mucho más amplia y necesaria si no limitábamos nuestros esfuerzos al uso de voz sintética. Así, se tomó la decisión de lanzar un proyecto para baja visión, consistente principalmente en la creación de un pequeño centro de baja visión donde se instalarían los productos de tiflotecnología que considerásemos más adecuados para cubrir las necesidades de este amplio colectivo.
Montar el centro de baja visión ha sido una tarea más larga y compleja de lo que al principio se pensaba y dos años después de la decisión de montarlo todavía quedan algunos flecos pendientes, pero el núcleo principal del trabajo ya está hecho y los productos de Dolphin han pasado a ser una parte fundamental del mismo, especialmente el Supernova, que incluye todas las funciones de Hal y además proporciona magnificación. Se llegó a este producto, que puede ser considerado por su importancia equivalente al JAWS pero para las personas con resto visual, después de un largo tiempo de pruebas que vale la pena comentar a continuación.
Al empezar la selección de productos para el centro de baja visión se daba por hecho que el ZoomText Xtra de la empresa americana Ai Squared, entonces en su versión 6, iba a ser el primer componente de la configuración final, pero también se consideraba fundamental el uso de hardware apropiado, especialmente el empleo de dispositivos que mejorasen la visibilidad de la imagen de la pantalla. Por esto se buscó la forma más económica y eficiente de proporcionar una gran superficie para visualizar las imágenes emitidas por el ordenador. Además del uso de pantallas grandes, se buscaron formas de conectar a un ordenador pantallas de televisión y varios monitores aprovechando que algunos sistemas operativos soportaban ya estas configuraciones multipantalla. Por un lado se contactó con Ai Squared, que tuvo la amabilidad de proporcionarnos una licencia del ZoomText Xtra - Level 2 de forma gratuita para colaborar en el proyecto, y por otro lado se buscaron soluciones para conectar varias pantallas al ordenador. Para realizar estas conexiones se localizaron dispositivos convertidores de la señal de salida de imágenes emitida por el ordenador a señal de vídeo y televisión, y se probaron tarjetas gráficas especiales capaces de conectar varios monitores y pantallas de televisión. Entre estos dispositivos destacaron pronto las tarjetas de vídeo de la empresa canadiense Matrox, que incluían facilidades de ampliación de imagen flexibles y de gran calidad.
Pero el problema surgió entre estos dos procesos de búsqueda de soluciones cuando se pudo comprobar que el ZoomText Xtra no funcionaba correctamente con varios monitores ni con las tarjetas Matrox. Esta incompatibilidad se presentó cuando ya se habían empezado a dar pasos sobre la posibilidad de traducir el producto de Ai Squared al castellano, tarea que quedó en suspenso al descubrirse este problema. Pero no era el único problema que encontramos con el ZoomText para adecuarlo a nuestro plan.
La idea que perseguíamos era usar de forma combinada tanto la magnificación como la voz, ya que ambos tipos de adaptaciones pueden complementarse muy bien por sus distintas características. La magnificación permite acceder exactamente a la misma información a la que acceden las personas sin deficiencias visuales, pero es poco cómoda de usar cuando se requieren grandes aumentos, dada la poca cantidad de información que se puede visualizar en las pantallas en estos casos, por lo cual el uso en paralelo de la voz permite ir mucho más rápido y de forma más descansada, teniendo que recurrir a la magnificación solamente cuando la voz no es capaz de describir de forma adecuada el contenido de la pantalla. Como la mayoría de personas con baja visión no somos capaces de adquirir la gran habilidad de nuestro webmaster en el uso exclusivo de la magnificación, es muy importante encontrar la forma ágil y eficiente de combinar esta ampliación con la voz. Y en este aspecto el ZoomText Xtra - Level 2, versión 6, volvió a mostrar una faceta poco satisfactoria. En efecto, pudo comprobarse pronto que a pesar de sus excelentes cualidades de magnificación, no se alcanzaban las mismas cotas de calidad cuando se usaban las funciones de voz incluidas en el nivel 2 del producto. El problema principal no era la mala calidad del motor de voz que se instalaba por defecto, pues en poco tiempo se acostumbraba el oído a su deficiente pronunciación y además podía sustituirse con facilidad por otros motores de mayor calidad. Los peores problemas eran su falta de agilidad para seguir al usuario cuando éste cambiaba el foco de atención a otro elemento de la pantalla y los numerosos fallos realizados al reconocer el texto a leer. La falta de agilidad era especialmente grave en ordenadores de baja potencia, en los que la voz se ponía a tartamudear de forma no inteligible. Se hizo necesario buscar otra alternativa ya que se consideró que aunque el producto podía ser útil para personas con bastante resto visual, no era suficiente para las personas con mayores dificultades que tenían que hacer un uso de la voz con preferencia a la magnificación. Dentro del amplio abanico de situaciones que existen en el mundo de la baja visión, el ZoomText Xtra cubría muy bien las necesidades del grupo situado en el extremo de las menores deficiencias, pero necesitábamos soluciones que cubriesen todo el campo de la baja visión.
Se probaron bastantes productos alternativos para los sistemas Windows 98 (en castellano y también en su versión catalana) y Windows Millennium (ME, entonces recién anunciado), aunque se terminó prescindiendo de este último ya que no proporcionaba ninguna ventaja aparente sobre su predecesor y dio problemas mayores que los que presentaba la segunda edición de Windows 98. Se probaron versiones en demostración de las adaptaciones MAGic, LP for Windows y Magnum. El mayor problema de todas ellas fue su gran inestabilidad en los sistemas Windows traducidos a nuestros idiomas. Aunque es posible que los mismos productos tuviesen mejor comportamiento en las versiones de Windows en inglés, era prácticamente imposible trabajar con ellos en las versiones traducidas en las que alguno de ellos no llegaba ni siquiera a poder instalarse.
En esta búsqueda es cuando se redescubrieron los productos de Dolphin, empezando por el Lunar Plus versión 4.01. Se dejó instalar sin casi problemas con la tarjeta Matrox y dos monitores, ignorando el segundo pero trabajando bien con el monitor principal, el cual no se veía afectado cuando se cambiaba el foco al segundo monitor, a diferencia de lo que pasaba con el ZoomText que intentaba magnificar imágenes del segundo monitor en el primero. Pero su mejor faceta era la gran agilidad proporcionada por las funciones de voz. Su motor de voz multilingüe nativo, llamado Orpheus, contenía voces en castellano y latinoamericano algo robóticas, aunque fáciles de entender, que reaccionaban a cualquier acción del usuario con una rapidez no igualada por ningún otro motor probado hasta la fecha. Sus buenas cualidades se conservaban incluso en ordenadores de baja potencia para los que el ZoomText entraba en continuos tartamudeos. Además resultó en que sus funciones de magnificación eran muy equivalentes funcionalmente a las del ZoomText. Eran inferiores en la capacidad de controlar los colores de la pantalla, pero esta deficiencia se compensaba con algunas ventajas, entre las que destaca la función de magnificación en modo línea, que toma el control de todo el espacio de la pantalla para proyectar en ella solamente una línea de texto del tamaño y color deseados para visualizar todos los elementos capturados de la imagen de la pantalla o de la ventana activa. La buena calidad de los motores de voz y de magnificación estaba complementada por unas funciones de lectura de textos muy aceptables para una persona con resto visual, superiores en la mayoría de situaciones a las disponibles en ZoomText. El enfoque de estas funciones de voz era distinto en los dos productos; con el ZoomText es el propio usuario el que debe forzar normalmente la lectura de textos, ya que el producto permanece callado si no se le pide que hable; en cambio, el Lunar Plus toma la iniciativa de leer automáticamente cuando cambia el contenido de la pantalla, teniendo que ser callado por medio de una tecla rápida si no se quiere oír lo que dice. Puede decirse que con ZoomText el usuario emplea la magnificación como base de su trabajo y acude a la voz cuando quiere descansar la vista para enterarse de lo que hay en la pantalla; por el contrario, con Lunar Plus el usuario escucha con preferencia al empleo de la vista y si no capta bien lo que está hablando el producto es cuando mira lo que hay en la pantalla, usando funciones de magnificación si las necesita. La conclusión es que aunque solapan grandemente el área del abanico de la baja visión cubierto por estos dos productos, los usuarios que prefieren mirar a oír tenderán a preferir al ZoomText y los que prefieren oír a mirar preferirán claramente el Lunar Plus. Pero en nuestro caso no teníamos más remedio que seleccionar el producto de Dolphin, ya que era el único de los dos que se dejaba instalar bien y funcionaba correctamente en las configuraciones de hardware con varias pantallas.
El análisis de las funciones de voz disponibles en Lunar Plus nos llevó de forma natural a estudiar toda la suite de adaptaciones de Dolphin y a apreciar de forma inmediata las grandes ventajas que proporcionaba el conjunto de cuatro productos compatibles entre sí y que pretendían cubrir todo el abanico de necesidades de las personas con discapacidad visual, desde la persona que todavía no necesita la voz pero que ya requiere magnificación, al ciego total que ya emplea de forma combinada voz y Braille. No existe ninguna otra familia de adaptaciones con un enfoque tan ambicioso; es evidente que las personas que sufren un proceso de degradación visual que les fuerza a ir recorriendo todo el camino que lleva desde los primeros síntomas a la ceguera incluso total, tienen en la suite de Dolphin la única solución que les permite ir adecuando la adaptación usada a su situación visual en cada momento sin tener que pasar por las graves crisis que provoca la necesidad de un cambio total de adaptación informática para poder seguir accediendo a la información.
El catálogo de Dolphin es, por esto, el más atractivo del mercado de la tiflotecnología, pero no deja de tener también sus puntos débiles que están ahora en proceso de revisión, tal como veremos en el próximo apartado, y que se descubrieron cuando se tomó la decisión de convertirlos en el núcleo de nuestro centro de baja visión en lugar del elegido en un principio, o sea, del ZoomTetxt Xtra - Level 2. Pero aunque se revelaron algunas limitaciones, que luego se comentarán, también se descubrieron más ventajas que consolidaron como definitiva la elección realizada.
La primera ventaja que se hizo evidente es que el Lunar Plus tenía un sucesor en la suite de Dolphin que superaba todavía más sus buenas cualidades. Este producto, el Supernova, ampliaba las funciones de voz del Lunar Plus y soportaba también el uso de líneas Braille, siendo así el más completo de la familia y del mercado. El Supernova contiene tanto las funciones de magnificación de Lunar, el primer producto de la suite, como las funciones de voz y Braille de Hal, que es la adaptación destinada a ciegos totales. En teoría, es el único producto que se necesita instalar en una organización con múltiples usuarios con distintos grados de discapacidad visual, siendo especialmente aconsejable cuando se dispone de una red de ordenadores, ya que es suficiente instalarlo en uno de ellos, con funciones de nodo servidor dentro de la red, para que desde cualquier otro ordenador pueda accederse a su empleo. Es decir, con el Supernova instalado en un nodo servidor, un usuario con resto visual puede trabajar en un nodo cliente como si tuviese instalado en su ordenador el Lunar y otro usuario, ciego total, tiene la impresión que tiene instalado el Hal en su equipo, ya que emplea sólo las funciones de voz y Braille. A la vista de todas estas ventajas no se dudó ya en adquirir una licencia de Supernova, entonces en la versión 4.02, que se instaló en el nuevo centro de baja visión de la FCMC.
Y entonces sucedió otro hecho que confirmó nuestra elección: se anunció una nueva versión mejorada, con el número 4.5, pero lo más importante de este anuncio es que incluía una nueva interfaz de usuario en lengua latinoamericana. Se actualizó la licencia adquirida a la nueva versión y se pudo comprobar que era una traducción muy bien hecha, manteniendo el producto las buenas condiciones de estabilidad de la versión en inglés. Por esto continúa siendo desde entonces el componente estrella de nuestro centro de baja visión.
No obstante, no podemos olvidar comentar sus limitaciones, que impiden considerarlo una alternativa a JAWS para personas ciegas totales, aunque en teoría sus funciones de voz y Braille podrían convertirlo en una alternativa real. Aunque dentro de Supernova las limitaciones de estas funciones no son importantes, ya que cuando se presentan puede acudirse a las funciones de magnificación para superar el problema, una persona ciega total se queda sin recursos suficientes ya que no le sirve para nada magnificar la imagen. Hay situaciones en que esta falta de potencia y flexibilidad se hace evidente incluso para una persona con baja visión. El caso más claro de esta situación es la navegación por páginas Web difíciles, en las cuales se pierde el control de lo que lee Supernova, con la frustrante sensación de que lee todo menos lo que te interesa leer en aquel momento. Aunque existe el modo de lectura denominado precisamente "navegación", al que debe acudirse en estos casos, no proporciona una forma eficiente de analizar el contenido de una página Web. Aunque también se incluye con la compra de los productos de Dolphin un pequeño programa auxiliar, denominado "navegador de enlaces de Dolphin", no queda duda de que esta ayuda no es suficiente y que se debe acudir a otras alternativas si se desea navegar por Internet con mayor comodidad. Tampoco posee Supernova 4.5 una facilidad semejante a los scripts de JAWS que le proporcionen la flexibilidad necesaria para ampliar sus funciones de forma que se pueda mejorar su comportamiento con las aplicaciones difíciles, como el Internet Explorer, para superar las limitaciones descritas, por lo que se consideró preferible buscar la solución por otro camino.
La solución adoptada para el centro de baja visión fue el empleo de un producto específico para permitir a personas con discapacidad visual navegar por la red, el IBM Home Page Reader. A finales del año 2000 se anunció la versión 3.0 de este producto, de precio bastante asequible, con nuevas facilidades para baja visión que complementaban las ya existentes para ciegos totales y fue considerado una solución satisfactoria cuando se comprobó que no tenía problemas de compatibilidad con Supernova. Se comprobó que incluso podían usarse al mismo tiempo, pudiendo emplear las funciones de magnificación de Supernova cuando se oía la voz del IBM Home Page Reader, habiendo previamente hecho callar al Supernova con una combinación de teclas rápidas. A mediados del año 2001 salió la versión en español de este producto, con lo que se convirtió en otra de las pocas adaptaciones que existían en nuestro idioma. Con el IBM HPR se completaba la configuración del centro de baja visión, alcanzando una funcionalidad muy satisfactoria. Para aquellos lectores que deseen saber más sobre este centro se les recomienda visitar el capítulo dedicado al tema en nuestra Web, expuesto en la guía de adaptaciones para baja visión, que aunque no está completamente terminada contiene ya gran cantidad de información de interés.
Durante el tiempo transcurrido para montar el centro de baja visión se siguió trabajando en la confección de guías y scripts para JAWS, pero los cambios que afectaron a este producto, del que salieron nuevas versiones con mejoras interesantes pero no espectaculares, fueron más de índole financiero y empresarial que técnico. En efecto, a principios del año 2000 se fundó la empresa Freedom Scientific, la cual se convirtió en seguida en una de las más importantes del mundo dedicada a productos para personas con discapacidad al comprar no sólo a Henter-Joyce, fabricante de JAWS, sino también a otras empresas del sector como Blazie Engineering y Arkenstone. Lo más interesante para esta historia es que también compró a los fabricantes de MAGic y LP for Windows, entrando así en el mercado de baja visión, ocupado preferentemente por Ai Squared y Dolphin. Una consecuencia de estas adquisiciones fue que al cabo de unos meses anunció dos productos que nacen de la fusión entre MAGic y LP for Windows, para los que se mantienen el nombre de MAGic; uno es un magnificador y el otro añade complemento de voz a la magnificación, en un estilo más cercano al ZoomText Xtra de Ai Squared que a la suite de Dolphin. Posiblemente lo más interesante de estos productos es que Freedom Scientific ha anunciado además la intención de ir integrando las funciones de JAWS y MAGic, empezando por la posibilidad de usarlos juntos de forma que MAGic aporta las funciones de magnificación y JAWS las de voz y Braille.
Con toda esta evolución, la comparación JAWS versus Hal que da título a este trabajo cambia de contexto y pasa a convertirse en el inicio de una nueva comparación, la cual es ahora entre suites de productos que intentan cubrir todo el campo de las necesidades de las personas con discapacidad visual. Nuevos anuncios de Dolphin y Ai Squared confirman esta situación recién creada, que demuestra que lo que en un principio parecía una derrota clara de Hal en su comparación con JAWS puede cambiar ahora radicalmente de aspecto al ser la suite de Dolphin, de forma igualmente clara, la más completa del mercado. Hablando en términos deportivos puede decirse que el partido no ha terminado y que ahora se juega en un campo de mayores dimensiones y que es necesario reanalizar la posición de los contrincantes con nuevas perspectivas. Esto es lo que se intenta hacer en el próximo apartado.
Para analizar mejor los acontecimientos ocurridos en los últimos meses del 2001 y primeros del 2002, es conveniente resumir y comentar lo visto hasta este momento.
En la primera mitad de los años 1990, cuando el MS-DOS era el principal sistema operativo, los mercados de baja visión y ceguera total estaban claramente diferenciados. El primero de ellos empleaba la magnificación de imágenes como tecnología única para ayudar a los usuarios con suficiente resto visual; la empresa americana Ai Squared y su producto ZoomText era el más importante proveedor de este mercado. Los ciegos totales usaban dispositivos de salida específicos para ellos: los sintetizadores de voz y las líneas Braille, siendo el software de adaptación complementario a estos dispositivos que tienen un precio muy elevado. La empresa Dolphin, fabricante de sintetizadores de voz como el popular Apollo, ofrecía el Hal como lector de pantalla dando así una solución integral que era considerada muy completa. Pero había usuarios que preferían como lector de pantalla el producto JAWS, desarrollado por la empresa americana Henter-Joyce, que funcionaba con dispositivos de hardware de otros fabricantes, incluidos los Apollo de Dolphin. El Hal se vendía más en Europa y el JAWS en USA, pero ninguno de ellos dominaba de forma clara en el mercado.
Cuando se anunció la interfaz gráfica de Windows 95 estas empresas desarrollaron estrategias diferentes para adaptarse al cambio. Ai Squared fue la más rápida en reaccionar anunciando su producto ZoomText Xtra con tres niveles; el primero en aparecer (Level 1) era sólo magnificador y demostró pronto buenas cualidades por lo que continuó siendo líder en el mercado de baja visión. Pero también anunció el Level 2, que por primera vez integraba magnificación con funciones auxiliares de voz, proporcionando una comodidad de uso de la que antes no disponían las personas con baja visión. También tuvo la osadía de anunciar un Level 3 que debía incluir la capacidad de leer documentos impresos, por integrar reconocimiento óptico de caracteres (OCR), ofreciendo en un sólo producto casi todo lo que necesitaba un discapacitado visual. Pero las fuerzas le fallaron y esta estrategia no llegó a completarse y después de varios atrasos se renunció al tercer nivel. Sus nuevos planes se comentarán más adelante, pero hemos de agradecerles el hecho de ser los primeros que lanzaron una suite de productos que intentaba cubrir un amplio abanico de necesidades y aunque no completaron su plan, los dos productos de la familia ZoomText Xtra siguen siendo líderes indiscutibles en el mercado de la baja visión.
Por su lado, tanto Dolphin como Henter-Joyce fueron lentas en reaccionar y hasta 1997 no tuvieron productos competitivos para Windows 95. En estos años se les adelantaron otras empresas, especialmente la americana GW Micro, fabricante de Window-Eyes, todavía muy bien considerado y difundido, y la canadiense SynthaVoice, hoy desaparecida desgraciadamente, que fue la primera en ofrecer un producto, el Windows Bridge, de alta calidad.
Dolphin fue la más afectada por el cambio tecnológico, ya que sus sintetizadores de voz por hardware se vieron desplazados del mercado debido a la divulgación de las tarjetas de sonido y los motores de voz por software basados en dichas tarjetas. Tuvo que reconvertirse en una empresa únicamente de software, dedicando gran esfuerzo a desarrollar su propio motor de voz por software, el Orpheus, ya conocido por los apartados anteriores, en el que incorporó su tecnología de voz. También lanzó su lector de pantalla Hal para Windows 95, pero aunque tenía aspectos muy positivos, como su buena integración con Orpheus que le proporcionaba una gran agilidad de respuesta, sus carencias eran también evidentes dejando insatisfechos a muchos usuarios ciegos totales que prefirieron los productos antes mencionados o la nueva versión de JAWS.
Henter-Joyce pudo concentrarse en desarrollar la nueva versión de JAWS para Windows, ya que siempre ha usado sintetizadores de voz adquiridos a otras empresas y, aunque tardó demasiado tiempo en tenerlo operativo, su versión de JAWS para el entorno gráfico Windows demostró pronto ser la más flexible y potente del mercado, gracias especialmente a su capacidad de adaptarse a las aplicaciones más inaccesibles mediante la posibilidad de confeccionar pequeños programas complementarios, los famosos scripts. En 1998, cuando se anunció su traducción al castellano, se convirtió en el primer lector de pantalla con prestaciones aceptables en nuestra lengua, ya que los anunciados por la ONCE (Tiflowin 95 primero y ONCE-Lector después) no proporcionaban una estabilidad satisfactoria. Por ello se convirtió en el nuevo líder del mercado, quedando el Hal en posición minoritaria.
Entonces Dolphin ya parecía haber cambiado su estrategia comercial, pues en vez de dedicarse a la mejora de Hal, centró sus esfuerzos en un nuevo producto, Supernova, dirigido al mercado de baja visión, pero incluyendo funciones de voz y Braille. Su catálogo de productos incluía cuatro revisores de pantalla compatibles, con versiones diferenciadas para las dos familias de Windows, la doméstica y la profesional. El producto más importante era Supernova, que era la fusión del magnificador tradicional Lunar con el lector de pantalla Hal, que proporcionaba las funciones de voz y Braille. Aunque Hal era un lector de pobres prestaciones en el mercado de los ciegos totales, cuando se comparaban sus funciones con las que proporcionaban como complemento los revisores de pantalla para baja visión de la competencia, se convertía claramente en el más potente de su categoría. Con este cambio de mercado se convirtió en el rival más peligroso para el ZoomText Xtra de Ai Squared. Cuando en el año 2000 salieron sus productos traducidos al castellano, idioma que Ai Squared nunca había proporcionado, se convirtió en la mejor alternativa disponible en los países de habla hispana. Su suite de productos para baja visión (Lunar, Lunar Plus y Supernova) cubrían la mayoría de necesidades del mercado, siendo el Hal el punto débil de la suite, que le impedía ganar la misma aceptación entre los ciegos totales.
En el año 2000 se fundó la empresa más ambiciosa del mercado de adaptaciones para discapacitados visuales: Freedom Scientific. Esta empresa adquirió para iniciar sus operaciones varias de las organizaciones más importantes del sector, entre las que destaca, desde el punto de vista de nuestra historia, Henter-Joyce, convirtiendo a JAWS en uno de los productos más importantes de su catálogo. Pero también compró empresas fabricantes de magnificadores y después de un cierto tiempo de adecuación anunció un producto para el mercado de baja visión, con dos variantes en el estilo del ZoomText Xtra: sólo magnificación y magnificación con complementos de voz. Aunque esta versión inicial es incompatible con JAWS, Freedom Scientific ha anunciado su intención de hacerlos compatibles, intentando así frenar la posible inclinación del mercado hacia una suite compatible en toda la línea de productos como es el caso de los productos de Dolphin.
Con este resumen de lo visto en los apartados anteriores, se comprende que la decisión de Microsoft de integrar sus familias de sistemas operativos, la doméstica y la profesional, en un sólo producto con diversas variantes al que llama Windows XP, ha forzado a los fabricantes de adaptaciones a reestructurar también sus productos. A finales del año 2001, fecha de inicio de la andadura de Windows XP, todos ellos se han visto obligados a anunciar versiones compatibles con el nuevo sistema, y es ahora Dolphin el que ha hecho un cambio más prometedor. Empezaremos describiendo las acciones de Ai Squared y Freedom Scientific, para terminar con las aportaciones de Dolphin y su influencia en los planes de la FCMC.
Ai Squared fue, como ya se ha indicado antes, la empresa que se adaptó más rápidamente al entorno Windows. La versión 7.0 de ZoomText Xtra fue la primera adaptación operativa tanto para los Windows domésticos, o sea Windows 95/98/Millennium, como para los profesionales, Windows NT/2000. Al tener el mismo precio para todos los sistemas, se convirtió en la adaptación más económica para los entornos profesionales, para los que las otras dos empresas mantenían precios bastante superiores a los de los mismos productos para los sistemas domésticos, de forma poco justificable. En teoría las adaptaciones de Ai Squared tendrían que haber funcionado sin cambios en Windows XP, pero esta atractiva ventaja no se cumplió y se tuvo que anunciar una versión nueva, la 7.1, que tenía un precio de actualización desde las versiones anteriores, decepcionando a los que las compraron confiando en su compatibilidad y sin que las nuevas funciones de la 7.1 justificasen la obligatoriedad de la actualización en opinión de muchos de sus usuarios. De todas maneras, sigue siendo el líder del mercado de baja visión, pero ha sentido la necesidad de protegerse de la presión causada por los nuevos anuncios de Freedom Scientific y Dolphin que se describen a continuación, haciendo a la vez un nuevo anuncio espectacular, aunque de dudosa credibilidad. En efecto, viendo que sus competidores estaban ya ofreciendo o, al menos, prometiendo productos integrados tanto para baja visión como para ceguera total, Ai Squared ha preanunciado una versión 8 que según sus declaraciones tendrá todas las funciones de un lector de pantalla, además de las actuales. Se supone que con esta afirmación evitará la fuga de usuarios con procesos degenerativos de la vista hacia soluciones con mejor soporte a las necesidades de restos visuales muy mermados o que pueden terminar en ceguera total. El problema es que parece muy difícil hacer el cambio de enfoque que representa la conversión de sus funciones de voz actuales en un completo lector de pantalla, sin perder sus mejores atractivos, ya que es difícil mantener compatibilidad con su producto actual y, al mismo tiempo, añadir el automatismo y la iniciativa que requieren un lector de pantalla para ciegos. Además, el recuerdo de sus fallidas promesas de un nivel 3 para el ZoomText Xtra no permiten otorgarle demasiada credibilidad. Su nula presencia actual en el mercado de lectores de pantalla para ciegos, con mayores exigencias técnicas que las necesarias para tener éxito en el mercado de la baja visión, le colocan en una posición poco afortunada para mantener su importancia en un mercado integrado.
Freedom Scientific está bastante retrasada en el proceso necesario para tener una oferta atractiva en este futuro mercado integrado, con productos comunes para baja visión y ceguera, ya que sus ofertas actuales para estos dos mercados son muy diferentes y poco compatibles. Para la baja visión tiene las dos variantes del magnificador MAGic, sin soporte de voz la primera y con voz la segunda, coincidiendo, por lo tanto, con los productos de Ai Squared, mucho más populares en este mercado. Su debilidad en baja visión está compensada en gran parte por su fortaleza en el campo de la ceguera, donde JAWS es líder indiscutible, pero no hay ninguna ventaja para un usuario de MAGic que necesita migrar a JAWS, dada la total incompatibilidad entre los dos productos. Esto quita muchos atractivos a MAGic para las personas con pérdida progresiva de la vista, que ven un camino mucho más suavemente progresivo si emplean la suite de Dolphin, siempre que Hal cumpla con las expectativas de una persona ciega. Freedom Scientific quiere frenar esta sensación de incompatibilidad entre sus productos con esfuerzos para permitir que los dos puedan, por lo menos, convivir en el mismo sistema, algo que es todavía difícil en estos momentos. Su retraso en este proceso de acercamiento entre MAGic y JAWS es considerable. Ya tiene en el mercado la versión 4.0 de JAWS, la primera que funciona correctamente en Windows XP y de la que acaba de anunciarse por parte de la ONCE la versión beta, o sea una versión para pruebas, en castellano, pero todavía está también en fase beta la versión 8.0 en inglés de MAGic capaz de convivir con JAWS en el entorno Windows XP. Esta convivencia no parece evitar el solapamiento de funciones de voz entre los dos productos, obligando a hacer callar a uno de ellos si se quiere oír al otro con claridad. En definitiva, parece muy lejana una solución bien integrada de magnificación, voz y Braille semejante a la que ya está disponible con el producto Supernova de Dolphin. Finalmente, Freedom Scientific se está teniendo que enfrentar con un problema adicional, los rumores que corren sobre su situación financiera, habiéndose llegado a afirmar que había sido comprada por su rival en el mercado de tomadores de notas Pulse Data, fabricante de Braille Note. Aunque Freedom Scientific se ha apresurado a negar la realidad de estos rumores, tendría que hacer avances más claros en la integración de todos sus productos, no sólo MAGic y JAWS, para aprovechar la enorme ventaja que representa tener ahora el catálogo más amplio del mercado. Da la impresión de que le está costando mucho integrar todas las líneas de productos que provienen de las distintas empresas que se fusionaron para formar Freedom Scientific, y la desaparición en su plantilla de los fundadores de dichas empresas, como Henter y Blazie, no contribuye a dar la imagen de un proceso de fusión sin problemas.
Dolphin es la empresa claramente más avanzada en el mercado integrado de la discapacidad visual. De hecho este mercado no se podía considerar existente por la falta de oferta de productos en el mismo, aunque fuese evidente la existencia de demanda, dado que la discapacidad visual puede llegar de repente o estar estabilizada, pero lo más corriente es que sea un proceso progresivo con final incierto. Por lo tanto, este mercado nació cuando sus dos componentes, la demanda, y su consecuencia la oferta, existieron, y el mérito de Dolphin es haber desarrollado la primera oferta real de productos para esta nueva reestructuración del mercado. En teoría, se puede considerar que desde el anuncio de Supernova y de la suite completa con sus cuatro componentes, ya existía una oferta integrada, pero las debilidades del Hal, el lector de pantalla destinado a ciegos totales, la hacía poco atractiva. Pero las cosas cambiaron cuando en julio del 2001, coincidiendo con la feria Sight Village, la más importante exhibición de productos para rehabilitación visual del Reino Unido, Dolphin anunció la versión 5, que estaba formada por una suite de seis productos ejecutables en todos los sistemas de la familia Windows, incluyendo el todavía no disponible en aquel momento Windows XP. Además de versiones de Lunar, Lunar Plus, Supernova y Hal, con mejoras que afectaban especialmente al soporte de voz y Braille de los dos últimos programas mencionados, se anunciaron dos productos nuevos, Supernova Professional y Hal Professional, destinados a permitir la creación de los llamados ficheros de mapa, que facilitan a todos los otros productos de la suite el acceso a las aplicaciones más difíciles, es decir, realizando una función semejante a los scripts de JAWS. Con este anuncio, Dolphin se atrevía a asegurar que sus productos pasaban a ser los mejores revisores de pantalla existentes en el mercado. La afirmación era claramente exagerada, pero el esfuerzo de Dolphin, que reescribió todos estos programas para ofrecer la suite más completa del mercado, merece el aprecio de todas las personas con discapacidad visual, ya que ha elevado el listón y está forzando a todos sus competidores a ampliar y mejorar sus productos para mantener su posición dominante. La ambición de la oferta de Dolphin ha servido para replantear las fronteras del mercado, que ha quedado unificado y ha convertido a Supernova en el producto de referencia que los demás intentan igualar. En estos momentos es el único producto existente que puede ser instalado en una red de ordenadores y proporcionar servicios integrados a cualquier tipo de usuario con deficiencia visual. Esta característica lo tiene que convertir, lógicamente, en la solución preferida por todas las empresas y organizaciones con múltiples usuarios con diversos grados de discapacidad visual, quedando los restantes productos obligados a limitar sus aspiraciones al mercado doméstico o a usuarios con el mismo grado visual.
Dolphin no ha dejado de tener dificultades para poder estar a la altura de la elevada hipérbole de su anuncio. La disponibilidad de Windows XP, en octubre del 2001, le afectó, por culpa de sus comportamientos inesperados, al igual que les ocurrió a los restantes fabricantes. Dolphin no pudo tener disponible la versión 5.00 hasta noviembre de dicho año, teniéndose que esperar hasta la versión 5.02, ya entrados en el 2002, para conseguir que sus productos volviesen a tener la robustez que los había hecho famosos. Otro atraso importante es el de las versiones internacionales destacando aquí, por su gran importancia para nuestro caso, el hecho de que todavía no se disponga de una versión en idioma hispano, en cualquiera de sus variantes castellana o latinoamericanas, sin que existan planes firmes para anunciarlos. Los usuarios de JAWS siguen diciendo que lo prefieren al nuevo Hal, pero que esto no fuese así, dado lo importante que es la familiarización con un producto de este tipo para usarlo con eficacia, demostraría una superioridad de Hal sobre JAWS que nadie esperaba. Lo que se trata aquí es de evaluar si Hal tiene ya un nivel adecuado para poder competir con sus alternativas, y este nivel parece haberse alcanzado, sin negar la necesidad de tener que realizar un esfuerzo importante para llegar a usar satisfactoriamente este producto, esfuerzo que también es requerido por cualquier otro lector de pantalla alternativo.
La presentación de la versión 5.10, que Dolphin está haciendo precisamente en los días en que se están escribiendo estas líneas, ya que coinciden con la realización de la feria Sight Village del 16 al 18 de julio del 2002 en el Reino Unido, demuestra que se ha completado con éxito el difícil trámite que representaba el lanzamiento de la versión 5. La nueva actualización 5.10 ya no se limita a corregir errores y estabilizar el producto y se permite introducir mejoras, especialmente en las funciones de magnificación y en la posibilidad de mayores ampliaciones al comportamiento de las adaptaciones con soporte de voz y Braille gracias a los ficheros de mapa, demostrando la firmeza del compromiso de Dolphin con sus clientes.
En la Fundación de Ciegos Manuel Caragol consideramos que esta situación actual es muy prometedora y ha mejorado considerablemente la antes existente. Antes teníamos dos mercados diferenciados, el de baja visión y el de ciegos totales, y en cada uno de ellos existía una solución dominante, cercana al monopolio, formada por las ofertas del ZoomText Xtra y el JAWS respectivamente, que permitía a estos fabricantes ir mejorando sus productos al ritmo marcado por sus intereses en vez de por los requerimientos de sus clientes. Además, la pérdida progresiva de la visión de una persona le podía obligar a un cambio total de revisor de pantalla, es decir, pasar del ZoomText Xtra al JAWS, con todas las dificultades que esto comporta precisamente en el peor momento, que es cuando una nueva crisis le deja sin resto visual utilizable. La aparición de una oferta de calidad aceptable común a todo grado de discapacidad visual, incluyendo su capacidad de dar servicios en una red de múltiples usuarios, es una mejora sustancial y obliga también a los antiguos líderes del mercado a mejorar sus propuestas con la mayor celeridad posible para no perder su posición, como lo demuestran los precipitados preanuncios de Ai Squared, con su hipotética futura versión 8, y Freedom Scientific, con su esfuerzo de compatibilizar los antes dispersos MAGic y JAWS. El anuncio de la versión 5.10 confirma el acierto de la apuesta hecha por los productos de Dolphin para el centro de baja visión y nos anima a seguir promocionándolos como solución adecuada para una persona que se ve ya obligada a emplear algún revisor de pantalla para poder trabajar con un ordenador.
No obstante, la versión 5.10 sigue sin venir localizada para algún idioma hispano y este hecho representa un escollo importante para poder aprovechar sus ventajas en nuestros países. Aunque a bastantes personas no les causará problemas usar la versión inglesa, dadas sus buenas prestaciones de voz sintética en nuestros idiomas, la falta de una interfaz para el programa en alguno de nuestros idiomas, especialmente para la guía de usuario en línea, puede impedir su empleo con la amplitud que se merece.
Por esta causa la FCMC, en colaboración con Dolphin, ha puesto en marcha un nuevo proyecto para conseguir la localización al castellano y al catalán de Supernova Standard, el producto más importante de la suite, por ser el destinado a funcionar en el servidor de una red para cubrir las necesidades de múltiples usuarios y que, por ello, contiene todas las funciones que se necesitan para acceder a la mayoría de aplicaciones, incluyendo la capacidad de emplear ficheros de mapa, creados por Supernova Professional, cuando una aplicación especialmente difícil requiera un trabajo de adaptación para hacerla accesible con Supernova o Hal. A partir de la traducción de Supernova Standard, especialmente de su guía de usuario, es fácil extraer las partes que son usadas por los otros programas con menos funciones, es decir, Lunar, Lunar Plus y Hal, y se espera poder hacer estos pasos con la ayuda de colaboradores. Es menos urgente disponer de la guía de usuario adicional que acompaña al Supernova Professional y que proporciona las instrucciones para crear nuevos ficheros de mapa, pues está destinada a ser empleada por profesionales informáticos o usuarios avanzados, que suelen tener un nivel de inglés suficiente como para usar la guía sin necesidad de traducirla. Se han solicitado presupuestos para localizar Supernova Standard a empresas que realizan este trabajo de manera profesional, pues no parece factible realizar esta tarea con voluntarios sin la intervención de profesionales expertos. Se ha redactado un informe, con versiones en castellano y catalán, para describir las razones que justifican el proyecto y se está usando este informe para solicitar subvenciones a organismos públicos y privados que ofrecen este tipo de ayudas económicas por razones socio-culturales o para facilitar la integración de personas discapacitadas. Una versión de este informe, sin datos económicos, se ha colgado en la Web de la FCMC bajo el epígrafe "Razones para traducir las adaptaciones de Dolphin".
La época del año en que se ha lanzado la petición de subvenciones no es buena, debido a estar ya entrando en el período de vacaciones, pero esperamos que el reinicio de la temporada laboral, en septiembre, nos permita conocer los resultados de estas peticiones. En el caso de no conseguir resultados en esta búsqueda de financiación a nivel institucional, tendremos que poner en marcha soluciones basadas en la recolección de donativos y en el apoyo de empresas que estén interesadas en la comercialización de los productos de Dolphin como distribuidores.
En resumen, la situación actual permite esperar en el futuro mejoras importantes en las adaptaciones disponibles para las personas con discapacidad visual. El reto de convertir nuestros sistemas al nuevo Windows XP puede levantar inquietud puesto que nos fuerza a cambiar las adaptaciones a las que nos hemos acostumbrado, aunque sólo sea en muchos casos un cambio de versión, pero no existe la presión que tuvimos en la segunda mitad de los noventa con la migración desde el MS-DOS a las primeras versiones de Windows. Nuestras adaptaciones actuales son suficientemente satisfactorias, especialmente en Windows 98, y podemos continuar con ellas incluso para probar las nuevas versiones de las adaptaciones que nos parezcan más prometedoras, realizando la migración al nuevo sistema Windows XP cuando ya dominemos la herramienta que nos permitirá adaptarnos al mismo. Es difícil poder predecir el futuro, pero parece que los peores tiempos han quedado atrás y que podremos dedicar nuestro esfuerzo a las actividades que preferimos, en vez de tener que dedicarlo a conseguir que nuestras adaptaciones hagan lo que se espera de ellas. El problema que siempre nos quedará es convencer a la sociedad de que los discapacitados formamos parte de ella y que por lo tanto todo avance tiene que hacerse sin dejarnos olvidados en el camino. Este será siempre el problema más difícil de resolver.
Manuel Costa Romero de Tejada