MINI-GUÍA DE ADAPTACIONES A USAR POR UN CIEGO TOTAL

En España, aconsejar a una persona totalmente ciega o que no emplea su resto de visión sobre las adaptaciones informáticas que puede usar, es fácil porque la oferta es muy limitada, lo cual no es tan malo pues, como ya se ha comentado en el apartado introductorio a esta sección, la diversidad de casos de ceguera total es también muy limitada.
   Sólo hay dos situaciones típicas: la persona que no está interesada en aprender informática y que lo que quiere hacer es una actividad concreta, como es leer documentos en tinta o leer el periódico por Internet, y la persona que quiere usar el ordenador para el mayor número posible de actividades porque lo ve como la mejor herramienta para acceder a información de cualquier tipo, esté en tinta o digitalizada. El único matiz a resaltar cuando se estudia uno de estos dos casos es que a veces lo que parece ser el segundo tendría que cuestionarse y convertirlo en el primero, por lo menos en su inicio, porque la persona que desea hacer de todo con el ordenador no ha medido bien sus fuerzas pues no sabe que el esfuerzo requerido para hacer lo que desea es mucho mayor del que supone alegremente. Hacer coincidir lo que es deseado con lo que es posible es el primer problema que en los siguientes apartados consideraremos resuelto.
   Si tenemos que buscar la adaptación más adecuada para una persona que no sabe usar bien un ordenador y quiere hacer una cosa concreta, la mejor solución es encontrar una adaptación específica para personas ciegas que ayude a realizar la actividad concreta que se desea hacer. El problema es la carencia de ayudas específicas en el idioma español, que hace que a menudo esta solución tan efectiva no se pueda aplicar. Concretamente sólo conocemos dos actividades solicitadas frecuentemente para las que existen adaptaciones específicas adecuadas: leer documentos en tinta y navegar por Internet. Por fortuna, estas dos actividades son posiblemente las más solicitadas.
   Para leer documentos en tinta mediante un escáner la mejor adaptación sigue siendo el viejo Open Book de la empresa Freedom Scientific, a pesar de ser demasiado caro y de no tener traducidas al castellano sus dos últimas versiones, ya que sigue siendo la versión 4.02 la más reciente que se ha localizado a nuestro idioma. En teoría existe ya una adaptación más moderna y bastante más económica para realizar esta actividad, que es el TifloScan de la ONCE, pero las pruebas realizadas con este producto demuestran que la calidad del reconocimiento óptico de caracteres que proporciona es poco aceptable, a gran distancia todavía del nivel del Open Book, por lo que no es una buena alternativa.
   Para navegar por Internet se requiere un mayor esfuerzo de aprendizaje y debe resaltarse claramente a los que desean realizar esta actividad que el problema de la accesibilidad a muchas páginas Web no tiene solución posible, simplemente porque están mal diseñadas y son inaccesibles por cualquier camino que se intente. Por esto, navegar por Internet no será nunca una actividad que un ciego total pueda hacer con plenas garantías de éxito y debe restringir sus expectativas al respecto. Si esta idea se asume bien puede entonces destacarse que a pesar de esta pega hay todavía mucha información interesante en Internet a la que vale la pena acceder. Leer periódicos y revistas concretos o acceder a enciclopedias y diccionarios es perfectamente posible, seleccionando las Web's adecuadas. Asumida esta situación, el producto más aconsejable es el IBM Home Page Reader, cuya versión 3.0 está bien traducida al castellano y que, a pesar de no ser tan estable como convendría, no deja de ser una gran herramienta. No es tan sencillo de usar como el Open Book, pero está bien documentado y cubre los requerimientos propios de esta actividad.
   Para muchas otras actividades, algunas tan frecuentes como es escribir textos o escuchar música, no hay una solución simple basada en una adaptación específica. Entonces debemos acudir, como se diría popularmente, a tener que matar moscas a cañonazos y seleccionar una herramienta de uso general que debe ser accedida con un lector de pantalla, que es la solución apropiada para los que desean hacer todo lo que es posible con un ordenador personal. Esta solución es más cara y requiere un mayor esfuerzo que el uso de una adaptación específica, incluso aunque se pueda simplificar el aprendizaje obligatorio del lector de pantalla al restringirlo a unas aplicaciones concretas, pero no hay otra alternativa en muchos casos. Es de lamentar que para actividades que se podían atender fácilmente hace unos pocos años con productos sencillos, incluso gratuitos, no exista ahora otra solución que el uso del lector de pantalla. El caso más claro de este contrasentido es la desaparición del lector de documentos TextAssist, que incluía un editor de textos que permitía escribir y leer con voz sintética esos textos sin tener que instalar un lector de pantalla. Para escuchar música, la ONCE acaba de anunciar (verano del 2002) un nuevo producto, ORMA, que aunque todavía no hemos tenido ocasión de probar, puede servir en el futuro para evitar que esta actividad tan satisfactoria para nuestro colectivo siga requiriendo pelearse con el lector de pantalla. Para editar o componer música la solución específica sigue sin estar disponible o, por lo menos, no la conocemos.
   Para el caso de las personas ciegas totales que quieren poder realizar todo tipo de actividades con el ordenador, la adaptación aconsejable es actualmente siempre la misma, el omnipresente lector de pantalla JAWS for Windows de Freedom Scientific que en España distribuye la ONCE, por ser el único de estos productos con buena calidad que se ha traducido al castellano y que está bien apoyado por cursos, listas de correo y soporte técnico, además de la familiaridad que proporciona su uso generalizado. En otros idiomas existen alternativas de reconocida solvencia, como el Window-Eyes de GW Micro y el Hal de Dolphin Computer Access. Incluso se han hecho intentos de traducción total o parcial al castellano de algún otro lector de pantalla, pero la mayoría de veces estos esfuerzos han pasado desapercibidos y no han dejado ninguna huella. Por lo tanto, ya nadie cuestiona el uso del JAWS para estos casos, lo cual no es una actitud deseable para conseguir un progreso más rápido de la funcionalidad y calidad de las adaptaciones en general. Ya se sabe que la falta de competencia hace que no exista estímulo suficiente para mejorar los productos. Por fortuna, la competencia sigue existiendo en otros mercados diferentes al de habla hispana y es de esperar que la evolución en estos mercados nos permita disponer algún día no demasiado lejano de alternativas adecuadas en el nuestro.
   Merece un apunte final el uso, muy extendido desde hace un tiempo (principios del siglo XXI), de programas de autoaprendizaje que permiten a las personas ciegas adquirir de forma autónoma los conocimientos que precisan para emplear una aplicación concreta o incluso todo el sistema operativo Windows. El más popular de estos programas, llamados tutoriales, es el que ha desarrollado la empresa canadiense TECSO con la colaboración de la ONCE, cuya finalidad es enseñar a un usuario ciego a utilizar el sistema operativo Windows 98 desde cero; el curso se compone de un CD-ROM con un tutorial interactivo que combina la voz de un locutor humano con una serie de ejercicios que el estudiante ha de realizar sobre la marcha, y un conjunto de plantillas táctiles que dan una idea de la apariencia visual del entorno gráfico. Otros programas de este tipo bastante populares pueden ser el tutorial que se adjunta al antes mencionado navegador IBM Home Page Reader (también interactivo y todo él en español), los que vende la empresa colombiana Altamira Technology (igualmente en nuestro idioma pero basados sólo en lecciones grabadas que el usuario va escuchando y practicando) y otros muchos en inglés, como los que se adjuntan con las adaptaciones de la ya citada empresa Dolphin. Estos programas han representado un gran avance para aquellas personas ciegas que no pueden acudir a centros de enseñanza y que realmente desean introducirse en el mundo de la informática; con este material y muchas guías de usuario que existen en numerosas páginas Web especializadas, que una persona ciega aprenda a usar un ordenador personal sin prácticamente ninguna ayuda externa es en la mayoría de casos una realidad y no una utopía como se puede pensar a primera vista.




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