Las personas con baja visión, a diferencia de las personas totalmente ciegas que constituyen una población más homogénea, tienen problemas visuales muy distintos entre ellas, dependiendo de la calidad visual que todavía mantienen. Pueden variar enormemente aspectos tales como la agudeza visual, el campo, la nitidez de la imagen, la percepción de colores, la luminosidad tolerada, etc., por lo que puede decirse con poca exageración que no hay dos casos iguales y que cada persona requiere su propia selección de adaptaciones para sacar el máximo provecho posible al resto visual del que todavía disfruta.
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| Vista global del centro de baja visión de la Fundación de Ciegos Manuel Caragol |
Para facilitar la descripción de las adaptaciones existentes se han agrupado en tres niveles, correspondientes a su vez a tres niveles de necesidades, que pretenden cubrir todo el abanico de la baja visión, desde los casos de discapacidad más soportable a los casos más graves, cercanos a la ceguera total. Aunque esta clasificación es algo artificial, puede ser útil, pues muchos lectores se sentirán incluidos en uno de estos tres niveles de forma clara y esta identificación les ayudará a seleccionar las adaptaciones que necesitan. Para esta selección debe tenerse en cuenta que las personas de un determinado nivel pueden necesitar tanto las adaptaciones descritas para dicho nivel como las de los niveles anteriores, que les pueden ser también de utilidad. Así, una persona que por su visión muy reducida se incluya en el tercer nivel puede encontrar también que las adaptaciones descritas para los niveles uno y dos le son una ayuda importante.
Los tres niveles se definen por las características de las adaptaciones usables, ya que intentarlas definir por los problemas visuales constituye un reto que no sabemos solucionar.
Este nivel se limita al uso de hardware (o sea maquinaria, equipo físico) adecuado, especialmente pantallas de tamaño grande, y de facilidades que ya están incluidas en el propio sistema operativo que todos los usuarios necesitan para trabajar con un ordenador. Los productos de este nivel no se consideran, necesariamente, propios de personas con baja visión, y muchos usuarios que no tienen discapacidad visual pueden preferir igualmente su empleo, por las características del trabajo que hacen o simplemente por conseguir una mayor comodidad en el empleo de ordenadores.
Este nivel incluye programas complementarios, es decir software de ayuda, a los que puede acudirse cuando las facilidades del nivel anterior se demuestran insuficientes para realizar una tarea, o incluso cuando se desea poder realizarla con menor esfuerzo y mayor comodidad. Son programas sencillos, de bajo coste o gratuitos, que no tienen por qué estar destinados únicamente a personas con baja visión, ya que pueden ofrecerse como una ayuda de productividad para cualquier tipo de usuarios.
Dos tipos de programas se sitúan en este nivel. El primer tipo está formado por los programas que amplían la imagen visible en la pantalla del ordenador, a los que se suele llamar "magnificadores". El segundo tipo está compuesto por programas que proporcionan salida con voz sintética, normalmente a través de la tarjeta de sonido, habitual componente multimedia de todos los ordenadores actuales. Se suelen denominar "conversores de texto a voz" y también programas TTS, que son las siglas de la frase en inglés "Text To Speech".
Este último nivel incluye los productos específicos para baja visión comercializados por empresas especializadas en productos para discapacitados; se suelen denominar "adaptaciones profesionales". Su precio es bastante superior al de los programas del nivel anterior, pero las empresas que los venden dan servicios de soporte técnico y se dedican a ir mejorando continuamente sus productos para adecuarlos a los cambios del mercado informático y a las necesidades crecientes de sus usuarios, con los que intentan mantenerse en contacto permanente por su deseo de que sean una clientela fiel y duradera.
Algunos de estos productos realizan funciones específicas, destacando la navegación por Internet y el reconocimiento óptico de caracteres a partir de documentos en papel. Otros tienen la ambición de poder ser usados para realizar cualquier trabajo con el ordenador, ya que intentan proporcionar al usuario toda la información contenida en la pantalla. Los más sencillos de este grupo sólo magnifican la pantalla, pero los más completos combinan la magnificación con la salida por voz sintética. Al menos uno de ellos contiene todas las funciones propias de una adaptación para ciegos totales, incluida la salida en Braille, por lo que es la adaptación a usar por una persona con resto visual, pero que tiene el peligro de perder toda su visión debido a su problema oftalmológico.
A continuación se describen las adaptaciones más populares de cada uno de estos niveles, seleccionando las consideradas como más adecuadas para el usuario promedio de cada nivel. Al estar seleccionadas por su mayor uso y utilidad, el texto que sigue contiene, inevitablemente, una mayoría de referencias ligadas a los sistemas operativos de la familia Windows. Sin negar que otros sistemas, como por ejemplo el MacOS de Apple o el Linux o incluso el casi olvidado OS/2 de IBM, tienen también facilidades para baja visión, sus opciones son mucho menos variadas y a menudo no hay posibilidades de elección. Como esta guía quiere ser muy concreta empezaremos desde cero, recomendando incluso un sistema operativo como base de partida. El sistema recomendado es el Windows 98 SE (segunda edición), por ser el que ha demostrado estar más maduro para nuestras necesidades. Los sistemas Windows propios del mercado doméstico anteriores están ya obsoletos y los posteriores, como el Windows Millennium (ME) o el Windows XP, no ofrecen ventajas (caso del ME que es un retroceso en varios aspectos) o están todavía poco maduros para tener una amplia disposición de adaptaciones bien probadas. El caso de los sistemas Windows orientados a empresas, el denominado mercado profesional de Windows que incluye al NT, el 2000 y que ahora también tiene su versión de XP, debe ser considerado como de gran futuro para nuestras investigaciones, pero no ofrece todavía tantas facilidades como la del citado Windows 98 SE, aunque procuraremos no olvidarnos de tomarlos en consideración a lo largo de estas páginas cuando seamos capaces de decir algo sobre ellos.
La adecuación más importante de este nivel es el uso de monitores dotados de pantalla de gran tamaño o con mejoras de visibilidad. Otra solución complementaria es el uso de varios monitores y de aparatos de televisión, lo cual proporciona igualmente una mayor superficie para visualizar información. También se incluyen aquí otras soluciones de menor importancia, como el uso de un ratón táctil y de auriculares inalámbricos. Se termina con una sección dedicada a la integración de CCTV's (Circuitos Cerrados de TeleVisión, llamados también lupas-televisión) con el equipo informático.
Los monitores más empleados actualmente usan la tecnología CRT (tubo de rayos catódicos) que es la misma usada por los aparatos de televisión, aunque las señales de onda usadas por televisores y ordenadores emplean métodos muy diferentes para codificar las imágenes que visualizan. El tamaño de la pantalla se mide por las pulgadas de la diagonal del área rectangular visible, siendo lo más habitual usar pantallas de 14 ó 15 pulgadas. La relación entre la anchura y la altura del rectángulo de visualización es de 4 a 3 siempre, pero el número de puntos de color, llamados píxeles, que se visualiza puede ser seleccionado por el usuario entre una lista de opciones que depende del modelo de monitor. Esta cantidad de píxeles es llamada resolución de la imagen y se expresa como el producto de los píxeles que caben en una línea horizontal por los que contiene una línea vertical. Así, por ejemplo, la resolución más baja que se usa ahora es de 640×480 píxeles, la resolución que uso para escribir este texto es de 1152×864, y puedo ver en el cuadro de propiedades de pantalla que mi monitor puede trabajar como máximo a 1600×1200 píxeles.
El problema es que una gran mayoría de los documentos que se visualizan, por ejemplo las páginas Web, están diseñados para ser vistos correctamente con resoluciones altas y que las personas con baja visión ven muy mal, por ser demasiado pequeños, los textos y las imágenes en las pantallas del tamaño habitual. Si se obliga al monitor a trabajar con resoluciones bajas y letras de tipo grande hay documentos, por ejemplo los que agrupan textos en varias columnas, que se leen muy mal y que desbordan los límites de la pantalla obligando al usuario a realizar continuos desplazamientos verticales o incluso horizontales, los peores de todos, para poder acceder a la información. Otra consecuencia negativa del uso de resoluciones bajas es que los componentes situados en la parte superior de una ventana, como las barras de título, de menús, de herramientas, etc., ocupan una gran parte de la pantalla y, como resultado de esto, el área principal que contiene los datos de la aplicación queda muy reducida, aumentando también la necesidad de desplazamientos para ver todos los datos a los que se necesita acceder.
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| Monitor CRT de 19 pulgadas, funcionando como extensión |
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| Monitor TFT de 17 pulgadas, funcionando como principal |
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| Vista frontal de dos monitores encendidos |
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| Combinación con dos monitores, uno con un e-mail abierto y otro con la lista de mensajes |
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| Televisor de 29 pulgadas, funcionando como monitor clónico |
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| Dispositivo AverVision DL con los focos encendidos |
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| Televisor con documento capturado por un dispositivo AverVision |
La descripción de la configuración del párrafo anterior nos resalta la existencia de un posible problema práctico para estas soluciones con múltiples pantallas: la falta de espacio físico suficiente para albergar a todo el equipo. Es un problema real que se comprende mejor cuando se piensa en todos los cables que se necesitan para montar dicha configuración. La gran cantidad de componentes puede crear de por sí problemas para realizar labores de limpieza sin desconectar alguno de los muchos cables que se necesita mantener bien colocados para que el equipo arranque sin sorpresas. Dos propuestas para paliar algo este problema son las pantallas con tecnología TFT, ya mencionadas, y los dispositivos inalámbricos.
El ahorro del espacio físico ocupado no es la única ventaja de las pantallas TFT. Las pantallas son más planas que las de tecnología CRT proporcionando una imagen de gran nitidez. Por ello se afirma que una pantalla TFT de 17 pulgadas es tan buena como una CRT de 19. El problema es el precio, pues a pesar de que están ahora más asequibles siguen siendo bastante caras.
El uso de teclados y ratones inalámbricos es bien conocido, pero es interesante resaltar que existen también auriculares inalámbricos. Muchas personas con discapacidad visual se ven obligadas a usar auriculares debido a que necesitan emplear salida por voz sintética para usar el ordenador. Si esta salida de audio es oída por otras personas pueden sentirse molestadas en sus actividades y también el propio usuario prefiere mantener la intimidad de lo que hace en cada momento. El uso de auriculares es una buena solución, pero el cable que lo conecta a algún dispositivo de sonido es causa de molestias para usar el teclado y el ratón, por lo que la solución de auriculares inalámbricos es muy recomendable. El problema es que estos auriculares consumen muy rápidamente las pilas, a diferencia de teclados y ratones para los que duran mucho tiempo. Por esto es de agradecer la aparición de auriculares recargables, que usan al propio dispositivo emisor de la señal de onda sonora a la vez como soporte y como recargador de pilas.
Seguiremos los consejos sobre hardware con dos comentarios sobre el teclado y el ratón, que junto con los ya tratados monitores constituyen nuestra interfaz con el ordenador. El primer consejo sobre el teclado es la ampliación de los caracteres que identifican las distintas teclas mediante pegatinas que representen dichos caracteres en gran tamaño y con alto contraste, negro sobre blanco o incluso blanco sobre negro para aquellos que vean mejor las imágenes en negativo que en positivo. Aunque es aconsejable teclear al tacto, también es verdad que si se tiene resto visual siempre es más cómodo poder ver bien el teclado que no tener que usar sólo el tacto. Aunque estas láminas con un juego de pegatinas se venden en el mercado, es interesante saber que la empresa Telefónica Investigación y Desarrollo, filial de la principal operadora de comunicaciones de España, las envía gratuitamente por correo si se les solicita por teléfono este servicio.
En referencia al dispositivo señalador, normalmente del tipo ratón, del que existen numerosas variantes, el consejo es usar un modelo táctil, o sea, un ratón que vibra en la mano cuando el puntero pasa por encima de los elementos visualizados en la pantalla. De esta forma, una persona con baja visión localiza más fácilmente dónde está colocado el puntero y puede situarlo con más exactitud encima del elemento sobre el que desea pinchar. Por ejemplo, el empleo de un ratón táctil ayuda a encontrar el botón deseado entre los tres pequeños botones que típicamente se sitúan en el extremo superior derecho de una ventana para permitir realizar las funciones de minimizar, restaurar o maximizar y cerrar dicha ventana. En el centro de baja visión de la Fundación de Ciegos Manuel Caragol se usa el ratón táctil y sonoro iFeel de la empresa Logitech, que es un ratón óptico de cuatro botones, uno de ellos en forma de rueda para facilitar los desplazamientos, conectado a puerto USB y que tiene un precio muy asequible. Es de lamentar que no sea inalámbrico y debe destacarse que los ratones USB no son reconocidos por el sistema Windows en algunas circunstancias, por ejemplo cuando trabaja en modo a prueba de fallos, por lo que es aconsejable mantener un segundo ratón conectado a puerto PS/2 o puerto serie.
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| Monitor de ordenador con la imagen en alto contraste y ampliada |
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| CCTV con la imagen en positivo |
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| CCTV con la imagen en negativo |
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| Radio-lupa vista desde arriba (colocada sobre una hoja) |
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| Televisor con documento capturado por la radio-lupa |
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| Dispositivo AverVision 100 con la luz encendida |
Es posible que a pesar de todas las facilidades descritas en el nivel anterior, una persona con baja visión tenga serias dificultades para poder emplear un ordenador. En este segundo nivel se encuentran los usuarios que aunque pueden emplear un equipo configurado como se ha descrito anteriormente, no lo pueden hacer durante períodos prolongados de tiempo debido al gran cansancio que les produce tener que leer la información visualizada. Estas personas pueden ver aliviado su problema si usan algunas herramientas sencillas para facilitar el acceso a la información. Este nivel 2 está destinado a describir las posibilidades existentes de estas pequeñas ayudas técnicas, gratuitas o de bajo precio, que complementan a una configuración de hardware adecuada, aunque sólo pretenden ser una ayuda a la productividad del usuario, no necesariamente discapacitado visual. En la mayoría de casos no se van a usar de forma constante durante todo el tiempo que el usuario trabaja en el equipo, sino que se acudirá a ellas para hacer más fácil una determinada tarea como, por ejemplo, analizar un gráfico ampliando su tamaño o leer un texto largo con voz sintética. Gracias a la sencillez de la ayuda, el usuario no necesita dedicar un tiempo importante al aprendizaje de la herramienta, aunque para sacarles provecho a largo plazo deberá acostumbrarse a sus características, como puede ser el hecho de habituarse a entender bien una voz sintética que al principio puede ser algo difícil de comprender. Incluso un usuario con problemas graves que le obliguen a necesitar las adaptaciones profesionales del tercer nivel puede servirse de forma complementaria de estas ayudas de nivel 2, especialmente si ha llegado a habituarse a ellas antes de necesitar las adaptaciones de mayor ambición. Por ejemplo, puede resultar que aquella voz sintética que al principio no se entendía bien, sea ahora la preferida cuando llega el momento de leer un texto largo, incluso cuando se dispone ya de otras adaptaciones que pueden hacerlo igualmente.
Tanto en este nivel como en el siguiente van a darse los nombres comerciales que identifican a los productos aconsejados, pero no serán descritas en detalle sus características. Para tener más información, incluidas las direcciones Web para descargar o adquirir los productos deben consultarse las fichas técnicas de adaptaciones para baja visión del documento adjunto en esta sección, así como las fichas técnicas de adaptaciones para ciegos totales del documento que forma parte de la sección sobre voz y Braille.
En este nivel van a considerarse tres tipos de ayudas. Las dos ayudas más usuales son los magnificadores de partes de la pantalla y los convertidores de texto a voz (programas TTS). Como el uso de voz sintética es un cambio cualitativo y representa una nueva forma de acceder a la información, se dedica una sección a comentar sus ventajas y también sus limitaciones. El tercer tipo de ayuda es el ya mencionado emulador de lupa-televisión, que se describirá al final del apartado.
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| Monitor TFT con la imagen ampliada cuatro veces |
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| Monitor TFT con la imagen magnificada por el ampliador de Microsoft |
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| Monitor CRT con la imagen ampliada por el magnificador Fatbits |
Lo primero a destacar es que no existen soluciones únicas, universales y que el problema no es tan simple como se pretende a menudo cuando se propone a una persona con baja visión que pase ya directamente a usar de forma única una adaptación profesional basada principalmente en la voz y que ya no permite la magnificación. Esta situación se presenta cuando una persona con baja visión declara que la magnificación ya no es suficiente para ella por cansarle mucho el esfuerzo visual que necesita hacer para leer la pantalla con independencia del tamaño de las imágenes y textos que se visualizan. En este caso se le propone a menudo pasar a usar un lector de pantalla, generalmente el JAWS for Windows de la empresa americana Freedom Scientific, que es el más usado por las personas ciegas totales. Este paso representa un cambio absoluto, puesto que el JAWS no sólo no tiene funciones de magnificación sino que no permite ninguna personalización de la apariencia de la pantalla, ya que da por supuesto que el usuario es ciego total. El cambio propuesto obliga al usuario a aprender desde cero una nueva forma de trabajar, basada únicamente en el empleo de la voz, dado que no es habitual que este tipo de usuario con baja visión pueda usar las facilidades de salida en Braille del JAWS. La aparente comodidad de la voz no puede ocultar que el aprendizaje de una adaptación como el JAWS no es trivial en absoluto. También representa un gasto muy importante ya que salta directamente al nivel 3 de adaptaciones profesionales, todas ellas de coste elevado.
Presentar las dos soluciones, magnificación y voz, como alternativas es un grave error, pues lo que se debe recomendar siempre es el uso combinado de estas dos ayudas ya que sólo usándolas de forma combinada se puede sacar el máximo provecho del resto visual que se tenga. Si de alguna de estas ayudas se puede prescindir es siempre de la voz, pues aunque es la más cómoda es la que no puede solucionar en todos los casos los problemas de accesibilidad. La voz es como la silla de ruedas para un discapacitado físico; es mucho más cómoda que las muletas, pero cuando aparece el escalón se acaba la comodidad y también se presenta la incapacidad de acceder al lugar deseado. Cuando la información es inaccesible para la voz, la única solución inmediata es la magnificación. Un gráfico sin texto alternativo en una aplicación o en una página Web es como el escalón para la silla de ruedas. La magnificación es como las muletas, mucho menos cómoda de usar, pero con ella puedes acceder donde la voz no alcanza.
Por ello y basándose en la experiencia de muchos usuarios, la recomendación que aquí se da es no abandonar nunca el empleo de la vista por poca que se tenga. Se debe forzar su uso para ir ganando habilidad en el empleo de los magnificadores y sin renunciar a ellos hasta que no se esté ciego total. No usar la vista, si queda algo de visión, es como renunciar a un montón de información útil e interesante por simple comodidad. Aunque una persona se vea forzada a usar grandes aumentos, superiores a diez o incluso más, debe continuar peleando con las imágenes y los colores, porque si sabe aprovechar su resto visual llegará donde la voz nunca llega.
Por esto se han descrito en el apartado anterior todas las posibilidades disponibles usando componentes de hardware y del propio sistema operativo. Cuando este nivel del hardware y software más básicos ya no es suficiente, se puede todavía acudir a las pequeñas ayudas de magnificación y voz, gratuitas o de bajo coste, propias del nivel segundo aquí tratado.
El uso de la voz puede iniciarse con la facilidad básica de leer en voz los textos que se seleccionan y copian en el portapapeles del sistema. Es posible usar durante bastantes años este nivel sin tenerse que gastar una fortuna en las adaptaciones profesionales. Además estos productos, aunque tienen ventajas evidentes, también introducen gran inestabilidad en los equipos que las usan. El número de cuelgues y pantallas azules que causan estas adaptaciones es, por sí solo, una razón importante para posponer su uso hasta que no sean suficientes las pequeñas herramientas que aquí se consideran el segundo nivel para las personas con baja visión. Las fichas técnicas proporcionadas en otro capítulo de este centro Web son una guía excelente para conocer estas herramientas de ayuda, de las que se hace unas recomendaciones a continuación.
El otro tipo de pequeñas ayudas técnicas, el de los programas convertidores de texto a voz, requieren un mayor esfuerzo del usuario para sacarles provecho, además de no ser gratuitas en su mayoría. No obstante, estas herramientas son muy recomendables porque representan un punto de inflexión importante para un discapacitado visual en el empleo de adaptaciones, ya que le inician en el uso de la voz sintética o sintetizada, que le abre todo un mundo de nuevas posibilidades. Estas ayudas sonoras le pueden permitir seguir usando ordenadores aunque su vista se siga degradando. La salida de voz es la solución más empleada por los ciegos totales y la experiencia en ella ha permitido el desarrollo de herramientas muy sofisticadas que pueden requerir un período largo de aprendizaje. Este aprendizaje puede ya adelantarse con bastantes herramientas que están todavía orientadas a personas con resto visual o incluso diseñadas como ayudas de productividad de empleo general. La sustitución del sentido de la vista, que ya no nos funciona debidamente, por el sentido del oído, aunque sea todavía de forma simplemente auxiliar, nos permite aprender a usar de manera combinada dos sentidos que eran antes más independientes. Nuestro cerebro tiene ahora que aprender a relacionar de forma más compacta imágenes y sonidos, asignando nuevo significado a estos últimos, que pasan a comunicarnos hechos que antes conocíamos casi exclusivamente a través de la vista. Hemos de desarrollar nuevos reflejos condicionados asociados a la palabra hablada; por ejemplo, hemos de aprender a pulsar una combinación de teclas de forma refleja, automática, cuando queramos "oír" lo que contiene un documento cuando antes usábamos la vista para leerlo.
Es frecuente encontrar personas con baja visión que manifiestan que no les gusta la voz sintetizada, que no les suena como humana, insistiendo en usar únicamente formas de magnificación con el ordenador. Aunque no estén en un proceso de pérdida progresiva de la visión, estos usuarios deben entender que habituarse a una voz sintetizada es realmente sencillo, sólo es necesario oírla con frecuencia. Por el contrario, el empleo de magnificación, cuando no se puede limitar al uso de pantallas de mayor tamaño y obliga a ver las imágenes por trozos incompletos que nuestro cerebro debe relacionar para poder componer la imagen total, es mucho más difícil de realizar. El resultado de no querer ayudarse de la voz es tener que dedicar mucho más tiempo a realizar las actividades que nos interesan. Lo óptimo es buscar la combinación de ayudas técnicas que sea lo más eficiente posible para lo que hacemos habitualmente. Si nos hemos visto forzados a entrar en el nivel 2 que aquí estudiamos, es señal segura de que el uso de la voz puede representar ahorros importantes de tiempo en la realización de las actividades habituales. Una forma sencilla de empezar a acostumbrarse a la voz sintetizada son las aplicaciones denominadas TTS (Text-To-Speech o sea texto a voz) que se describen a continuación.
Para explicar mejor como funcionan los programas TTS vamos a dividirlos en dos partes, que muchas veces constituyen piezas independientes entre sí que se tienen que comprar e instalar por separado. Estos dos componentes son el motor de voz y el programa de aplicación propiamente dicho, o sea el que captura el texto a sonorizar y lo envía al motor de voz. Aunque hay programas TTS que se componen de una sola pieza que lo hace todo, manipular textos y verbalizarlos con voz sintetizada, la mayoría usan a los motores de voz que pueda tener ya instalados el usuario para hablar, gracias a lo cual pueden ser mucho más flexibles con los idiomas y voces que usan. Empezaremos estudiando los motores de voz para tratar luego de los programas TTS en sentido estricto.
"Motor de voz" es simplemente una forma coloquial de llamar a un sintetizador de voz, o sea a un dispositivo de hardware o de software (programa) que recibe trozos de texto por un puerto de entrada y emite sonidos fonéticos que suenan lo más parecido que se puede conseguir a los sonidos que emitiría una persona humana que leyese el texto en voz alta. Los primeros sintetizadores de voz eran componentes de hardware, de aspecto parecido al de un altavoz, que se conectaban al ordenador a través de un puerto serie, es decir, de forma parecida a como se conecta un módem externo. Hoy en día es muy poco frecuente el uso de estos motores de hardware pues, a pesar de tener algunas ventajas importantes, han sido sustituidos por motores de voz por software, mucho más económicos, que usan la tarjeta de sonido, habitual en todos los ordenadores modernos, para emitir los sonidos sintetizados. Debe tenerse en cuenta que los sonidos emitidos de esta forma se componen de trozos de voz extraídos del habla de una persona real, por lo que son voces sintetizadas antes que voces sintéticas. Estos sonidos se extraen a partir de frases leídas por el locutor, que naturalmente las lee en un idioma determinado. Por esto las voces sintetizadas quedan definidas por el idioma de partida y las características vocales del locutor; por ejemplo, voz castellana de varón adulto o voz inglesa de niña con acento americano. Dadas las características de una voz no es factible usarla para situaciones no previstas; por ejemplo, si se envía un texto castellano a una voz en inglés el resultado será normalmente ininteligible. Entre idiomas más cercanos pueden conseguirse mejores resultados; por ejemplo, si se emplea una voz castellana para verbalizar un texto en catalán, sonará mal pero posiblemente será comprensible.
Por lo tanto, un motor de voz se identifica por los idiomas y voces que contiene. Pueden encontrarse en el mercado motores con distintas combinaciones de idiomas y voces. Por ejemplo, el motor ViaVoice Outloud de IBM contiene ocho idiomas, entre ellos el castellano, con ocho voces por idioma, masculinas, femeninas e infantiles. Otro motor conocido es Orpheus de la empresa inglesa Dolphin Computer Access, que tiene diez idiomas en su versión estándar, cada uno con nueve voces masculinas, pero pudiendo incorporar multitud de otros idiomas, unos sesenta según la propaganda, mediante pago adicional.
Otro aspecto importante de un motor de voz es la interfaz que usa para la entrada y salida de información. Los programas de aplicación, por ejemplo un programa TTS, que quieren usar un motor de voz deben conocer cómo pasarle datos y cómo recibir información del motor; por ejemplo, deben poder enviarle un texto a verbalizar, pero pueden también tenerle que preguntar qué idiomas y locutores están a disposición del programa de aplicación. Es interesante resaltar que estas interfaces de programación han sido estandarizadas y gracias a ello es posible a veces usar una aplicación con cualquiera de los motores de voz que presentan una interfaz estándar. Las dos interfaces estándar más empleadas son las denominadas SSIL y SAPI. SSIL (Standard Speech Interface Language) es el más antiguo; fue el más habitual con los sintetizadores por hardware, pero ahora ya ha perdido su popularidad. SAPI (Speech Aplication Programming Interface) es el estándar propuesto por Microsoft para motores por software y es el que en estos momentos es más usado por las aplicaciones que hacen hablar al ordenador.
Es difícil aconsejar sobre los motores de voz para personas con baja visión, pues es un tema muy ligado a los idiomas que quieren leerse y los gustos personales de cada usuario. Posiblemente el mejor consejo es instalarse algún motor de voz gratuito, siempre que podamos tener confianza en que no nos va a desestabilizar nuestro sistema, y no adquirir ninguno que no sea necesario para alguna aplicación que nos interese. No es aconsejable instalar motores en demostración, porque cuando expira su tiempo de vigencia no siempre se dejan borrar sin dejar huella y suelen crear problemas con aplicaciones que los encuentran y fallan cuando intentan usarlos. Después de estas advertencias pasamos a revisar algunos de los motores más conocidos.
El único sintetizador por hardware que todavía puede ser adquirido a un precio soportable es el Ciber 232P, conocido familiarmente como Ciberveu por ser el nombre de la empresa, ya desaparecida, que lo diseñó. Se vende en las tiendas de la Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE). Aunque puede usarse con la interfaz SSIL, lo cual permite que pueda ser usado por muchas adaptaciones profesionales, dado su relativamente alto coste y su antigüedad no se recomienda, excepto en el caso de querer usar una aplicación antigua de la ONCE que lo requiera. Se proporciona siempre con el idioma castellano y dos voces, masculina y femenina, que son sintéticas todavía en lugar de sintetizadas, pero muy bien conseguidas. La ONCE vende un programa que permite cambiar el idioma y tener un sintetizador en catalán, pero no es nada aconsejable el cambio dados los pobres resultados de las voces catalanas.
Sobre motores de voz por software, lo más recomendable es limitarse a los que ya puedan venir acompañando a una aplicación que incluya alguno de estos motores. Si el motor sólo está disponible para la aplicación que lo instala, no causará normalmente problemas, pero si instala su implementación de la interfaz SAPI, puede ser una fuente de problemas para otras aplicaciones. Por ejemplo, el motor Orpheus de Dolphin, ya citado, funciona estupendamente con las aplicaciones de esta empresa y no es encontrado por aplicaciones ajenas, por lo que no introduce inestabilidad en el sistema de sonido. En cambio, el motor ViaVoice Outloud de IBM, que se instala con aplicaciones de IBM y de otros fabricantes para los que funciona con aparente normalidad, instala también una interfaz SAPI muy agresiva que puede provocar que otros productos de voz que buscan usar todos los motores SAPI instalados no puedan ni siquiera arrancar.
Los motores de voz gratuitos más usados son los de la propia Microsoft, en inglés, y los de la empresa belga Lernout & Hauspie, con múltiples idiomas. El motor de Microsoft, por su robustez, puede ser usado para probar si funciona una aplicación que soporta la interfaz SAPI. La voz inglesa de Mary se ha hecho popular y es fácil de entender aunque los europeos le reprochan su acento americano. Son aceptables también las dos voces castellanas, Julio y Carmen, del motor TTS 3000 de Lernout & Hauspie, aunque el sintetizador más conocido de esta empresa es el motor TruVoice.
Otros sintetizadores conocidos son los motores de la familia Digalo de la empresa francesa Elan Informatique. Cada uno de ellos incluye dos voces, masculina y femenina, de un solo idioma, por lo que se pueden comprar por Internet, a un precio asequible, sólo los idiomas que interesan. El motor en castellano contiene la voz de Rafael, que es una de las más fáciles de entender que existen. Hay más empresas que venden motores de voz pero muchos de ellos, como los de ATT, están orientados al mercado empresarial, especialmente para aplicaciones de telefonía, por lo que requieren muchos recursos informáticos y son de precio más alto. Como ya se indicó, la recomendación es conseguir algún motor gratuito de los citados anteriormente para poder probar aplicaciones que usan voz con interfaz SAPI y sólo adquirir nuevos motores si son requeridos o muy aconsejables con las aplicaciones que nos interesan.
En lo referente a aplicaciones con voz, que no sean de nivel profesional (propias del siguiente apartado) hay muchas en el mercado, pero la gran mayoría sólo soportan voces inglesas y no son fácilmente accesibles por una persona con discapacidad visual. Por ejemplo, hay muchas que usan una tecnología de Microsoft denominada agent que combina la voz con imágenes de personajes animados, por lo que son muy gráficas y poco accesibles. Las aquí recomendadas tienen todas la interfaz del programa en inglés aunque sean capaces de hablar en castellano y pueden ser usadas por personas con baja visión. Por lo tanto, el usuario tiene que familiarizarse por lo menos con los textos en inglés que aparecen en los menús y cuadros de diálogo de la aplicación.
El programa TTS aconsejado más sencillo es el producto Digit, que se instala de forma gratuita durante el proceso de instalación de cualquiera de los motores de la familia Digalo antes citada. Al instalar un motor Digalo, aparece un icono de acceso directo en el escritorio con el nombre Digit. Al arrancar este programa se abre una pequeña botonera que simula los mandos de un aparato de radio o de música, es decir con botones para reproducir o parar la emisión de sonido; también hay un botón que abre un menú de contexto para seleccionar opciones que fijan los parámetros de reproducción del sonido, como por ejemplo el idioma y la voz a usar. El texto que se reproduce con esta aplicación es el contenido en el portapapeles, por lo que basta copiar un texto en dicho portapapeles usando las facilidades para esta función que vienen con el sistema operativo para poder oír el texto deseado. Es aconsejable trasladar la botonera de Digit al segundo monitor, si se tiene operativo, ya que así no molesta a ninguna ventana de los programas que se están usando en el primero. Habitualmente, Digit se usará con algún procesador de textos que se mantendrá abierto a pantalla completa en el primer monitor, donde el texto se manejará con tipos de letra de gran tamaño. Por esto, mover la botonera de Digit al segundo monitor, donde se verá mejor si se ha seguido nuestro consejo anterior de usar baja resolución en dicho monitor, impide que moleste para ver el texto en el que se trabaja y facilita poder seleccionarlo para enviarlo al portapapeles. Digit está preparado para iniciar la lectura si se aprietan dos veces o una vez de forma prolongada las teclas Ctrl+"C" que son usadas para copiar texto al portapapeles, por lo que oír dicho texto, en un par de segundos, no precisa siquiera tocar la botonera.
Debe tenerse en cuenta que Digit sólo opera con los motores de Digalo, lo que nos obliga a adquirir uno de ellos para cada idioma que queremos leer con ayuda de voz. Por lo tanto, aunque Digit sea gratuito, puede ser más económico comprar otro convertidor a voz de bajo precio pero que sea capaz de leer con otros motores, especialmente con los gratuitos antes citados. Obsérvese que esta característica de Digit tiene su lado positivo, pues al usar motores de comportamiento bien conocido se evita los problemas de falta de estabilidad en que caen las aplicaciones que intentan usar cualquiera de los motores instalados con una interfaz estándar.
El siguiente programa TTS aconsejado, parecido a Digit pero mucho más completo y a un precio muy asequible, es el producto TextAloud MP3, de la empresa NextUp.com, del tipo denominado en inglés "shareware", al que también pertenece Digalo. Como ocurre con la gran mayoría de los programas de este tipo, se puede bajar un programa de demostración de Internet, que se mantiene operativo durante un tiempo, en este caso 30 días. Transcurrido el plazo fijado, el programa deja de funcionar hasta que se introduce una clave secreta que lo convierta en un programa permanente. La clave se obtiene comprándola en la página Web del fabricante mediante tarjeta de crédito y se recibe por correo electrónico.
TextAloud MP3 adopta una solución intermedia entre la de Digit, que sólo usa los motores Digalo, y las aplicaciones que intentan usar cualquier motor con interfaz SAPI. En efecto, lo que hace es buscar si localiza motores disponibles de una lista interna de motores con los que ha sido bien probado y sólo con ellos trabaja. En esta lista están los motores gratuitos de Microsoft y de Lernout & Hauspie, además de los de pago de Digalo. A medida que los prueba va añadiendo voces a su lista de motores amistosos, con lo cual amplía su mercado potencial. Su comportamiento es parecido al de Digit, es decir, que puede ser usado mediante una botonera con la que lee automáticamente todo lo que encuentra en el portapapeles, pero tiene otras funciones adicionales de gran interés. Además de la botonera usa una ventana de aplicación donde se pueden cargar y manipular ficheros en texto plano además de los recibidos del portapapeles, pudiendo manipular varios textos simultáneamente. Pero la función más interesante es la de poder crear ficheros de sonido a partir de los textos que puede leer con voz. En efecto, el usuario puede pedir que en vez de verbalizarlo directamente, TextAloud cree un fichero de audio a partir del texto deseado usando alguna de las voces que reconoce. Puede grabar ficheros de audio en el formato de onda convencional y también, lo más interesante, en el formato comprimido MP3, usado típicamente para grabar música muy compacta y con buena calidad. Es posible grabar desde la botonera, que puede situarse también en el segundo monitor, y mientras se hace la grabación el usuario puede seguir trabajando con el monitor principal. Una gran ventaja de estos ficheros es la posibilidad de copiarlos en un CD-ROM o descargarlos directamente en un reproductor portátil MP3, por lo que pueden oírse sin necesidad del ordenador.
El siguiente programa TTS aconsejado es todavía shareware, aunque su precio es ya más elevado, pero tiene características propias casi de un programa de nivel profesional, de los que se tratan en el próximo apartado. Es el producto Document Reader, de la empresa canadiense Biolink Computer, que ya está diseñado para personas ciegas o con baja visión, como lo demuestra el hecho de que el programa de instalación nos verbaliza todos los pasos del proceso usando salida de audio en idioma inglés. Intenta poder emplear todos los motores de voz con interfaz SAPI que tenga instalados el usuario lo cual, como ya se indicó, puede producir inestabilidad o incluso impedir que arranque el propio programa de aplicación. La única solución para resolver este grave problema es el uso de sistemas diferenciados para las ayudas incompatibles entre sí, siendo la manera más sencilla de tener varios sistemas el uso de varias particiones en un mismo ordenador. Para manejar particiones de sistemas diferentes se recomienda usar un programa gestor de arranque, como el Boot Magic de la empresa PowerQuest, que nos permite seleccionar la partición que queremos usar como disco del sistema. Cada partición actúa como un disco diferente y permite cargar el sistema operativo que contiene el conjunto de ayudas que nos interesa emplear en aquel momento. En un apartado posterior de esta guía se da más información sobre las ventajas de usar varios sistemas operativos en el mismo ordenador.
El Biolink Document Reader es un verdadero sistema de lectura de textos digitales, pues es capaz de almacenar en su interior una biblioteca de documentos provenientes de ficheros de los formatos de texto y audio más populares. El cuadro de diálogo principal con el que se inicia el programa es una lista de los componentes de la biblioteca disponible, de la que se puede seleccionar el documento que desea escucharse o convertirse a fichero de sonido en formato MP3. El programa permite añadir con facilidad nuevos elementos a la biblioteca, tanto importados desde el portapapeles, tal como ya hacían los programas antes citados Digit y TextAloud MP3, como cargándolos desde ficheros en formatos de texto plano, de audio (MP3) o, incluso, en formatos con marcas de estilo y de estructura. Entre los formatos que es capaz de convertir al formato de su biblioteca interna se encuentran los ficheros de texto enriquecido (RTF), del procesador de textos Word de Microsoft (DOC), de ayuda (HLP), de páginas Web (HTML) y hasta del complejo formato portable de Adobe (PDF) que ya puede ser considerado un formato de libro electrónico. Como era de esperar no es capaz de convertir a texto plano ficheros que están cifrados para proteger su contenido, incluyendo correos electrónicos para los que no existe manera de accederlos si la aplicación original que los visualiza no admite las operaciones de copiar y pegar.
A partir del cuadro inicial de Biolink Document Reader el usuario puede acceder a las funciones del programa tanto usando botones como mediante teclas rápidas. El uso de teclas rápidas, el más aconsejable para personas con baja visión, es común a todos los otros cuadros de diálogo o ventanas que se abren al emplear las funciones del producto, lo que proporciona una fácil accesibilidad a todas sus posibilidades. Además de las funciones de reproducir y grabar textos en voz mediante el acceso a una botonera y de visualizarlos en una ventana si se desea leerlos con la vista al mismo tiempo que se oyen, funciones que ya nos daba el TextAloud MP3 aunque sin facilidades de avance y retroceso de las que ahora sí que disponemos, este lector nos facilita otras dos funciones de utilidad. La primera es un pequeño editor de textos simples que gracias al soporte de voz que proporciona puede ser preferible al NotePad. La segunda es un navegador de Internet que se instala además como producto independiente del lector con el nombre de Biolink Internet Access Plus. Sin embargo, los usuarios con dificultades visuales importantes encontrarán seguramente que estas dos funciones son demasiado simples para resolver sus necesidades de edición de textos y navegación por Internet y necesitarán alguna de las adaptaciones profesionales que son descritas en el siguiente apartado.
En el nivel 1 habíamos visto las posibilidades disponibles para integrar un CCTV, o sea una lupa-televisión, con el equipo informático. Ya entonces se indicó la posibilidad de emular un aparato de este tipo usando programas de ordenador. Esta solución por software puede ser mucho más económica que cualquier solución hardware, ya que hay programas gratuitos o shareware que pueden usarse con este fin. La presente sección hace un breve análisis de estas posibilidades.
La forma como estos programas pueden emular a una lupa-televisión es usando un escáner convencional para capturar imágenes en lugar de usar una videocámara. Existen muchos programas gratuitos o shareware capaces de manipular las imágenes digitalizadas por el escáner, aunque no siempre son fáciles de usar por una persona con baja visión. El programa Imaging, que está incluido en Windows de forma gratuita y que se encuentra en el submenú denominado "accesorios" dentro del menú de inicio, es muchas veces suficiente para digitalizar, visualizar de forma ampliada y manipular un documento.
Aunque algunos usuarios pueden considerar que Imaging u otro programa de parecidas prestaciones es suficiente para sus necesidades, la mayoría desearán facilidades más específicas para una persona con baja visión. En este caso, nuestra recomendación es el producto Scan and View de la empresa americana Premier Programming Solutions. En ciertos aspectos puede considerarse ya una adaptación de nivel profesional, ya que puede comprarse en un CD-ROM y el fabricante proporciona soporte postventa, pero su bajo precio y sencillez de uso hacen que sea preferible mantenerla en el nivel de las pequeñas ayudas técnicas.
El Scan and View puede usarse con cualquier escáner que tenga interfaz TWAIN, que es habitual en muchos dispositivos de fabricación reciente capaces de capturar imágenes, no necesariamente escáneres convencionales, ya que también proporcionan esta interfaz bastantes cámaras y videocámaras digitales. Se recomienda usar una resolución de 300 puntos por pulgada para obtener imágenes que puedan ser vistas bien incluso con ampliaciones elevadas. La manipulación de la imagen puede hacerse tanto con teclas rápidas como con ayuda del puntero del ratón. Puede comprarse por Internet, incluso por correo electrónico. Aunque el programa está en inglés, su uso es tan visual y evidente que este hecho no representa un problema importante.
Naturalmente que esta solución tan sencilla tiene su lado negativo, que no es otro que la lentitud con la que se realiza la captura de imágenes con un escáner convencional. El uso de cámaras y videocámaras digitales con interfaz TWAIN puede ayudar a resolver este problema, pero todavía están pendientes las pruebas necesarias para comprobar sus posibilidades.
Es probable que muchas personas con baja visión no tengan nunca que acudir a las adaptaciones de este nivel 3, pues usando el hardware adecuado y las sencillas ayudas técnicas descritas en los niveles anteriores vean cubiertas sus necesidades. No obstante, si las dificultades visuales son de naturaleza más seria y no encuentra suficiente apoyo con los productos ya vistos, todavía puede encontrar en el mercado de adaptaciones profesionales solución para sus necesidades. Este apartado da una visión general de los productos más recomendables.
Es necesario advertir que aunque el uso de las adaptaciones profesionales no impide, en principio, seguir empleando las facilidades antes descritas, lo cierto es que en algunos casos pueden introducir exigencias que impidan seguir usando alguna de las herramientas anteriores. En efecto, estas adaptaciones son a menudo poco flexibles con las configuraciones de hardware y software con las que tienen que convivir y, o no funcionan o no dejan funcionar bien a otras soluciones que siguen siendo útiles. Es necesario evaluar con cuidado cada configuración pues no todo lo que parece factible lo es en la práctica. Sólo probándolo se puede saber la combinación de ayudas que puede emplearse al mismo tiempo. En esta guía se comentarán algunas sorpresas desagradables que se han podido comprobar, pero tiene que advertirse que no siempre se pueden combinar facilidades que sobre el papel parecen independientes. Sólo la experiencia práctica puede garantizar que una configuración funciona como era de esperar.
Distinguiremos dos tipos de ayudas profesionales: aquellas que realizan una aplicación específica semejante a la realizada por otras aplicaciones, pero que tienen como objetivo permitir que dicha aplicación sea realizada por una persona con discapacidad visual y las que tienen como objetivo permitir que una persona con esta misma discapacidad use las mismas aplicaciones empleadas más habitualmente por todos los usuarios. Esta dualidad posible de adaptaciones disponibles se comprende mejor con un ejemplo. Supongamos que un usuario quiere escribir textos con el ordenador. Para hacer esto se usan las aplicaciones llamadas editores de textos, si sólo se quieren escribir textos muy sencillos, o bien los más potentes y flexibles procesadores de textos, necesarios cuando se desean prestaciones tipográficas más sofisticadas. Ejemplo de un editor de textos es el conocido NotePad, incluido en los sistemas de la familia Windows, y para el procesador de textos, aplicaciones que ya suelen requerir el pago de una licencia, un ejemplo puede ser el popular Microsoft Word. Una persona con discapacidad visual que le impida usar con suficiente eficiencia estos programas tiene dos alternativas: usar un editor o procesador de textos desarrollado específicamente para discapacitados visuales o usar los programas habituales, como NotePad o MS Word, con la ayuda de una adaptación denominada lector o, preferiblemente, revisor de pantalla que le proporciona acceso al contenido de la pantalla usando técnicas de magnificación, verbalización con voz sintética o conversión al alfabeto Braille. Así, si usa un procesador de textos especializado, el propio procesador es capaz de leer en voz sintética lo que se escribe sin necesitar ninguna otra ayuda técnica especial, ni siquiera uno de los sencillos programas TTS que vimos en el nivel anterior. La otra alternativa es usar un revisor de pantalla, como por ejemplo el ya citado ZoomText Xtra de la empresa americana Ai Squared, que le permite ampliar la imagen de toda o parte de la pantalla y manipular sus colores para facilitarle la visión de lo que escribe. Obsérvese que el revisor de pantalla, en este caso el ZoomText Xtra, permite no sólo usar el procesador de textos MS Word, sino cualquier otra aplicación, siempre que haya sido desarrollada con criterios de accesibilidad correctos, como puede ser una hoja de cálculo o una base de datos. En cambio el usuario que emplea un procesador de textos específico para discapacitados visuales necesita otra aplicación específica para realizar otra función, como por ejemplo acceder a bases de datos.
Es frecuente que los usuarios de estas adaptaciones entren en discusiones sobre cuál de estos dos tipos es preferible. Una vez más esta guía adopta una posición ecléctica y no considera los dos tipos como alternativos sino como complementarios, ya que vamos a recomendar productos de los dos tipos para ser empleados en el mismo equipo por tener ambos ventajas e inconvenientes. El criterio de selección se da a continuación.
El principal criterio de selección debe ser siempre los deseos y necesidades del usuario. Lo más frecuente es que el usuario desee realizar múltiples actividades aprovechando las posibilidades de las nuevas tecnologías. Además de escribir textos, quiere leer libros y otros documentos, usar correo electrónico, navegar por las páginas Web, controlar sus ingresos y gastos e incluso actividades más lúdicas como oír música y chatear. Para personas con ganas de llegar a hacer muchas cosas lo mejor es ir directamente al empleo de revisores de pantalla, a pesar de su elevado precio, su dificultad de aprendizaje y el peligro de hacer al sistema más inestable de lo que ya habitualmente es. La alternativa de ir buscando soluciones específicas para cada aplicación es claramente peor, pues no hay demasiados productos de este tipo y se termina pagando más dinero e introduciendo en el sistema más causas potenciales de inestabilidad. Por el contrario, si el usuario desea realizar una actividad específica, como por ejemplo usar correo electrónico, navegar por Internet o leer libros en papel, es preferible emplear una adaptación especializada, si es que existe una adecuada, por ser más fácil de aprender y usar, por introducir menos riesgos de inestabilidad en el sistema y por ser, en la mayoría de casos, más económica.
El criterio descrito en el párrafo anterior debe ser aplicado con grandes dosis de sentido común y no ser considerado un dogma infalible. Aunque un usuario potencial puede decir que quiere hacer muchas cosas, puede expresarse así por ignorancia del esfuerzo que cuesta hacerlas por su falta de experiencia. Si nunca se han usado ordenadores y debido a la edad o a no estarse habituado al estudio de novedades es previsible que los comienzos sean lentos, es preferible empezar con alguna adaptación sencilla adecuada a la actividad que más se prefiera a intentar directamente utilizar un revisor de pantalla de uso general con una aplicación poco accesible. Poder leer libros y otros documentos en papel es el mejor ejemplo de una actividad que por sí sola puede mejorar la calidad de vida de una persona con discapacidad visual y justificar plenamente el esfuerzo, adquisición y aprendizaje de un equipo específico para esta actividad. Esta afirmación se demuestra por los numerosos aparatos que se comercializan formados por la integración en una sola caja de ordenador y escáner junto con el sintetizador de voz y los programas capaces de digitalizar, extraer textos y leer en voz alta el contenido de un documento. No debe minimizarse nunca el esfuerzo necesario para ir directamente al uso de revisores de pantalla. El usuario adecuado para este nuevo nivel es el que ha pasado y agotado las posibilidades de los niveles 1 y 2 anteriores y si una persona no puede ya empezar por estas ayudas más simples por falta de resto visual tiene que estar psicológicamente muy preparada para lanzarse a usar cualquier revisor de pantalla, sabiendo que va a ser un trabajo largo y duro, aunque las compensaciones por el esfuerzo realizado valen la pena. El consejo de esta guía es que si el usuario ve que ha medido mal sus fuerzas y no consigue llegar a manejar el sistema en un plazo lógico, seis meses por ejemplo, no lo abandone por imposible y se replantee el camino que sigue. Si en vez de intentar hacer de todo con un revisor de pantalla se plantea antes alguna actividad concreta más asequible, por ejemplo usar correo electrónico o la ya citada de leer documentos con voz, el éxito está mucho más a su alcance y paso a paso puede llegar en un par de años al nivel que no consiguió cuando lo quiso alcanzar en un sólo salto.
Otra observación importante es que si se elige usar un revisor de pantalla, esta decisión no impide usar una adaptación específica para hacer alguna otra actividad concreta cuando se descubre que el revisor de pantalla tiene algunas carencias para dicha actividad. Por su forma de trabajar, manipulando los contenidos de la pantalla, el revisor no siempre puede llegar hasta donde lo hace otro programa especializado que es capaz de manipular la información que contiene un fichero o se recibe por la conexión con la red. Un ejemplo ilustrativo es la navegación por páginas Web; aunque el revisor de pantalla sea capaz de leer el contenido de una página visualizada por un navegador convencional, una adaptación especializada en esta función puede con más facilidad acceder a la información de la página, incluso a la que no se visualiza por ser información de control para los programas navegadores. Por ejemplo, el navegador específico para baja visión puede leer el atributo de idioma del párrafo que se visualiza y usar así la voz sintética correspondiente a dicho idioma, llegando a leer correctamente una página multilingüe, algo que difícilmente podrá hacer el revisor de pantalla. El hecho de tener dos o más maneras de hacer la misma actividad puede ser muy útil cuando surgen dificultades. Por ejemplo, puede encontrarse que una página Web provoca un error que cierra automáticamente una adaptación y que en cambio se deja leer con otra.
Para las personas que deciden usar una adaptación de este tipo, la elección de la misma es la decisión más importante de entre todas las que se analizan en esta guía.
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| Televisor con una imagen muy ampliada (no demasiada calidad) |
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| Monitor TFT con una imagen muy ampliada (mucha calidad) |
Es interesante comentar algo más sobre otros posibles revisores de pantalla que son alternativas bien conocidas a los recomendados anteriormente, ya que siempre habrá usuarios que los prefieran por alguna razón a los aquí considerados como los mejores.
Para empezar diremos que la más popular suite de adaptaciones para baja visión que existe en el mercado no es la citada de Dolphin, sino la de ZoomText Xtra de la empresa americana Ai Squared. Se compone de dos productos, conocidos como Level 1 y Level 2, que en castellano traduciríamos como "nivel 1" y "nivel 2". El producto ZoomText Xtra - Level 1 sólo proporciona magnificación, por lo que es equivalente al citado Lunar de Dolphin. El producto ZoomText Xtra - Level 2 proporciona magnificación y salida por voz sintética. Las facilidades de magnificación son muy buenas, especialmente por su capacidad de modificar los colores que se visualizan en la pantalla, siendo difícil realmente decir si es mejor ZoomText Xtra o Lunar, selección que depende en gran medida de las características visuales de cada usuario. La parte de voz es la que se diferencia más claramente entre Lunar Plus y ZoomText Xtra - Level 2. Lunar Plus es más activo y lee automáticamente muchas más cosas que ZoomText Xtra - Level 2, que espera a que el usuario indique qué texto quiere oír. Para leer documentos completos ZoomText Xtra - Level 2 usa una ventana específica donde copia los textos que consigue extraer del documento original, lo cual no permite ver el aspecto real de dicho original. Seguramente una mayoría de usuarios considerarán preferibles las facilidades de voz de Lunar Plus a las de ZoomText Xtra - Level 2, siendo la excepción aquellos usuarios para los que la voz es usada de forma más excepcional ya que prefieren la magnificación como forma habitual de trabajar. Lunar Plus, o especialmente Supernova, serán las adaptaciones más adecuadas para los usuarios que prefieren oír la voz mientras sigan bien la marcha de lo que ocurre y sólo acuden a la magnificación cuando notan que hay problemas de accesibilidad. En otros aspectos importantes los productos de Ai Squared no presentan, usados con Windows 98 SE, ventajas sobre los de Dolphin, no estando traducidos al castellano, no siendo especialmente flexibles para adaptarse a configuraciones de hardware o software complejas ni conviviendo fácilmente con otras adaptaciones. Como los precios son semejantes a los de Dolphin, se ha terminado por recomendar estos últimos, aunque son menos conocidos que los de Ai Squared. Se recuerda que esta recomendación es vigente para los sistemas Windows domésticos, pues aunque no se han realizado pruebas suficientes para cambiar el consejo, hay indicios claros de que la situación puede invertirse para los sistemas Windows profesionales, incluyendo en ellos a todos los sistemas Windows XP, en los que Ai Squared parece tener más experiencia. Este punto será también ampliado cuando se comenten los problemas de convivencia entre adaptaciones. También es importante resaltar que Ai Squared no comercializa ningún producto adecuado para ciegos totales.
Otra suite de reciente aparición, limitada también a dos productos diferenciados por tener o no tener soporte de voz, es la que comercializa la empresa Freedom Scientific, fabricantes también de JAWS. Los productos se llaman MAGic y han tenido grandes mejoras en las últimas versiones anunciadas, lo cual demuestra que su fabricante está empezando a dedicar más atención al mercado de la baja visión. La mejor baza del producto MAGic sería una futura integración con JAWS para formar una suite más parecida a la de Dolphin, pero de momento este hecho parece muy lejano dado que son productos de origen distinto y que incluso parecen no convivir demasiado bien en el mismo sistema. Como tampoco están traducidos al castellano y tienen mala prensa por sus dificultades de convivencia con otras adaptaciones, estos productos no se han estudiado demasiado a fondo, quedando clasificados en una tercera posición, aunque se supone que mejorarán en el futuro dada la importancia del fabricante en este mercado.
También merece ser mencionado el producto ONCE-Mega, único programa desarrollado en España de todos los analizados en este apartado. Sólo magnifica, por lo que puede ser alternativa de Lunar o ZoomText Xtra - Level 1, aunque es un programa aislado sin tener versión con soporte adicional de voz, a pesar de que su distribuidor, la conocida organización de ciegos de España ONCE, ha indicado tener planes de añadirle esta función en fecha indeterminada. Su versión 1.2 ha demostrado ser un producto estable y con buenas prestaciones, aunque siga siendo menos potente que sus dos competidores mencionados. Sus mejores ventajas son su sencillez de uso y el bajo precio al que se vende a los afiliados a la ONCE, para los que puede ser una buena solución. Para los no afiliados a la ONCE el producto no es recomendable ya que su alto precio para ellos no queda justificado cuando se comparan sus prestaciones con las de los otros dos magnificadores. El hecho de estar en castellano no es suficiente para recomendarlo ni siquiera para los más ignorantes del inglés, ya que todos estos magnificadores se usan muy bien con teclas rápidas sin que se necesite manejar ninguna información de guía complementaria.
Conviene terminar este apartado resaltando de nuevo que la elección de un revisor de pantalla es la decisión más importante de todas las que se aconsejan en esta guía. Ya se ha indicado también la conveniencia de no adelantar demasiado esta decisión y que el uso de una adaptación de esta categoría sólo debe realizarse cuando el resto visual está ya demasiado deteriorado para que las ayudas de los niveles 1 y 2 sean suficientes. Añadimos ahora que cuando se empieza a usar un revisor de pantalla se puede crear una fuerte dependencia del mismo. El revisor se convierte en una prolongación de los sentidos del usuario dado que sus funciones le permiten superar sus carencias sensoriales. Esta dependencia puede llegar a ser una dependencia emocional, especialmente cuando el usuario ha ido perdiendo su vista en paralelo con el empleo progresivo de la adaptación, que le ha permitido seguir realizando, aunque sea de forma diferente, actividades que ya no puede hacer con su vista, y que son tan importantes como, por ejemplo, leer y escribir. Aunque esta situación emocional es el reflejo de la gran importancia que estas ayudas representan para las personas con discapacidad, debe ser considerada como potencialmente peligrosa si el usuario pasa a considerar a una sola adaptación como su única fuente de soluciones, ya que ninguna de ellas por sí sola le va a resolver todas las necesidades de acceso a la información que pueden llegar a existir. Los usuarios que desarrollan este sentimiento de dependencia de un solo lector de pantalla, caso frecuente en los usuarios de JAWS, tienden a plantear todos sus problemas exclusivamente dentro del marco operativo de su adaptación y consideran que la única solución posible es conseguir que cualquier información sea accesible mediante la misma. La realidad es que ninguna de estas adaptaciones es capaz de resolver todos los problemas de accesibilidad y menos en forma inmediata cuando la necesidad surge. El usuario, especialmente si mantiene resto visual que es el caso que aquí se estudia, debe ser capaz ante un problema nuevo de atacarlo con herramientas distintas, aunque sea una de ellas la empleada de forma preferente. Si esta guía está resultando tan larga es porque las posibilidades son muchas. Aunque hemos de reconocer que la oferta de ayudas en el mercado de habla hispana está fuertemente limitada por causas que no corresponde analizar en esta guía, el mercado está suficientemente globalizado como para conseguir una configuración de hardware y software capaz de resolver la gran mayoría de problemas de accesibilidad que se presentan. Conseguir este grado de libertad personal es factible si se ha realizado previamente el esfuerzo de buscar y probar herramientas con amplitud de fronteras sin limitarse al cerrado ámbito de las adaptaciones que vende una sola org